Unas ronda para quitar la sed de los intrépitos marineros

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A mi modo de ver, velero pequeño, mediano o grande, siempre con motor, por muy puristas de la navegación a vela que seamos, no importa.
Lo digo porque seguro que a mas de uno, de dos y de tres le ha pasado lo que a mí y ha dado gracias por tener la "chocolatera" dentro de su velero.
Noche cerrada, negra como el hollín, fondeados en una cala de Ibiza con bastantes barcos, role de viento y empieza a formarse mar dentro del fondeadero. El ancha garrea, (luego me di cuenta que en el fondo había unos sacos de plástico y que esa fue la causa de que el ancla no agarrara adecuadamente, -cuando subí la cadena salireron sacos enganchados en el ancla,

-). Entre tanto, otro barco vecino en similar situación a la nuestra. No te puedes imaginar la angustia de ver cómo las rocas cada vez las tienes mas cerca y que no tienes opción, salir como sea del fondeadero porque estás metido en una ratonera. MOTOR, SÍ Y SÍ, en esos momentos te aseguro que cruzas los dedos para que el motor arranque y cuando lo hace respiras pero a base de bien. ¿Que hubiera pasado sin motor? Como dice el refrán marinero, en la mar los barcos se pierden en tierra. Muy probablemente sin el motor no hubiera podido subir todos los metros de cadena con el molinete de forma rápida, y si hubiera que tenido que izar las velas por no tener motor, entre tantos barcos, con el viento de morro, de noche, ni haciendo cinco bordos hubiera podido salido a mar abierto.
Mi conclusión, el motor siempre a punto por si acaso...Ahi está...
