Ignius,
comprendo perfectamente lo que te sucede, a mi también me pasa.
analizándolo detenidamente, he llegado a la conclusión, que lo que sucede es que eres consciente de que estás en un medio hostil, que no es el tuyo, eres consciente de que hay muchas cosas que se pueden torcer, que no tiene controladas, y que normalmente un problema lleva asociados cuatro nuevos que no tenías anteriormente.
Probablemente, no tenga solución, pero pensándolo detenidamente, puede ser hasta bueno que esto suceda, te hace estar alerta, te hace cuestionarte todo, quizás sea un poco incómodo, pero también en cierta medida necesario.
En tu caso, como indicas, conoces el barco de quilla a perilla perfectamente, lo cual es una gran ventaja. Los que navegamos alquilando, cada vez en un barco, cada vez en un puerto, la cosa se complica más aún. Nunca has visto los pasacascos, no conoces el estado de la jarcia firme a fondo, el motor ves que tiene aceite, que la correa del alternador y la bomba está en buen estado, le escuchas picar, bien o mal, pero no tienes ninguna información más, normalmente las baterías estarán regular o mal, nunca has revisado los guardines, y probablemente no tengas posibilidad de hacerlo, desconoces el estado de la bocina y de la limera del timón....todo infinito.
Realmente es una sensación que puede resultar angustiante, pero por otro lado, cada vez que sales de agujas, es un reto nuevo, y eso es lo que te hace sentir bien, sabes que las cosas pueden ir mal, que cualquier insignificancia, un simple pasador en un obenque, te puede hacer desarbolar, pero ahí estarás tu como marino para solucionarlo, o manejarlo de la mejor forma que buenamente sepas o puedas. Es quizás también lo bonito, lo que atrae de esta afición.
Hay varias cosas que me tranquiliza mucho pensarlas,
i) por mucho que revise, por mucho que intente tener todo controlado, hay ciertas asuntos que no podré controlar, como un contenedor semisumergido, un encuentro con una red de deriva, etc.
ii) llegado el momento en que todo esté perdido, en el mediterraneo, siempre hay un helicóptero a cuarentaycinco minutos de tu posición.
iii) y si no hubiese un posible rescate, cuando la cosa se ponga mal,... quizás no sea tan malo todo..... En el mar, puedes saber mucho, tener muchas millas navegadas, hacerlo todo perfecto, ella, tendrá siempre la última palabra. Eso es también lo bonito de nuestra afición.
una vez que asumes que te puede suceder lo peor, el agobio constante ese que te come por dentro, llega a ser un simple susurro en la lejanía.
Vivir en si, es un riesgo continuo, y es bonito. Quizas lo que nos atrae del mar es ese estado de riesgo incontrolado, que hace que todo sea algo nuevo cada vez que largas amarras y dejas atrás tu medio natural, la tierra firme.
