Manuel Luis: Tomar rizos con la maniobra de pairear con el foque a la contra, si conoces bien el barco, es una maravilla.
En el hilo alguien habla de la "casi imposibilidad" de tomar rizo con viento portante. No quiero tener razón (cada uno cuenta sus maniobras según le van y según sus habilidades), pero a mí personalmente me funciona muy bien hacerlo en portantes, sobre todo porque no necesitas ponerte a orzar, ni alterar el rumbo.
Te pongo, a continuación, un extracto de un pequeño relato de mi blog. Intento explicar cómo lo hago, aunque hay que leerlo despacio porque (lo confieso) es un poco farragoso.
Ahí va:
"Pero hay más. En el libro de bitácora consta, escuetamente: “... tomamos rizo a la mayor sin cambiar de rumbo...”. Y es cierto. No tenemos ningún inconveniente en arrizar mayor o mesana con viento portante (o como en esta ocasión, a popa del través) de veinticinco nudos relativos o más, sin necesidad de alterar el rumbo del barco. ¿Aproarse? ¡Ni hablar!
El secreto reside en la disposición de la maniobra. Una cargadera que descienda desde el puño de driza, la driza misma, el amante del puño de amura, el del puño de escota, todo ello reenviado a la bañera.

El procedimiento es el clásico: Como quiera que estamos navegando con portantes sólo necesitaremos largar un poco la escota para aliviar un poquito la tensión de la vela; no es necesario -ni a este rumbo podríamos conseguirlo- llegar al flameo. A continuación largamos la driza en banda. El gratil, al perder la tensión da un respingo pero, como es lógico, la vela, llena de viento, permanece arriba marcando el contorno de la jarcia que la aguanta a sotavento.
A continuación damos unos tirones a la cargadera de driza; como si le estuviéramos diciendo: -“Anda, anímate, que lo vamos a conseguir”; aunque sabemos que eso no va a ocurrir, de momento.
Le toca el turno, ahora, al amante del puño de amura. Lo encapillamos al winche y vamos tirando de él poco a poco. Un par de vueltas a la manivela, un par de tirones con la mano a la cargadera (como si le diéramos unas palmaditas al culo de un perro); otras dos vueltas del winche, oro tirón de la cargadera... Y la vela va bajando poco a poco hasta que el puño de amura llega a su acomodo cerca del inicio de la botavara. Hacemos firme el cabo del amante en su cornamusa y retomamos la tensión de la driza con el winche que ya quedó libre; cerramos, luego, la mordaza de la driza. Es entonces cuando arrollamos al winche el amante del puño de escota que poco a poco, a base de manivela, se coloca en su lugar, a popa de la botavara.
La maniobra de rizo ha concluido. Sólo resta retomar la tensión de la escota para poner la vela a funcionar de nuevo a pleno rendimiento.
El rumbo no se ha alterado; el barco nota alivio en su marcha, pero, si me lo permitís, “no se ha enterado”.
Hasta aquí todo está claro; sin embargo, hay un detalle que no he citado y que considero de extraordinaria importancia: la disposición de los “lazy jacks” (en español: “apagadores” de las velas, aunque seguiremos llamándoles lazys).
Es concluyente el hecho de que el arraigo superior de los lazys se encuentre separado del palo; en los obenques bajos o donde estimemos conveniente (recomiendo ver entrada “Los lazys del Antoxo”). De ese modo, cuando en la maniobra de rizo la tela de la vela es forzada a descender, los cabos del lazy “acunan” el tejido y le proporcionan un plano de descenso. Por el contrario, si están arraigados en el lateral del palo, sólo funcionará bien si estamos proa al viento, porque si arriamos o arrizamos con viento lateral o portante constituirá un freno y un engorro; atascará la vela, le creará pliegues y no le permitirá descender.
Ojalá esté explicándome bien. La fotografía puede ayudar".
Como podrás observar, hay dos detalles esenciales: cargador de mayor y arraigos abiertos de lazys.
Un saludo y gracias por tu defensa del método de pairear. es fundamental.