Cita:
Originalmente publicado por rom
¿Como se llamaba el navegante (¿italiano?) que murió y que Isabel Autissier intentó ir a rescatar junto a la misma Antartida?

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Giovanni Solidini la rescató a ella en la BOC Challenge del 1994.
Extracto de una noticia de la época:
El Rescate de Isabelle Autissier
Heroico rescate de la regatista francesa Isabelle Autissier cerca del Antártico Salvó su vida gracias a la solidaridad y la pericia de otro competidor.
La Vuelta al Mundo en solitario regaló otra vez un nuevo episodio para su rica historia, ya vimos la increíble travesía de Victor y su autointervención, ahora es el turno de Isabelle Autissier en la edición 1999 de la regata.
La navegante francesa Isabelle Autissier fue rescatada después de mantener una cruda batalla durante cerca de 24 horas contra la tormenta de olas que volcó su embarcación cerca del Antártico.
La feliz noticia llegó de fuentes del equipo de esta navegante solitaria, radicado en París. Giovanni Soldini, uno de los competidores, la recogió después de navegar en su búsqueda hasta una zona remota, lejana al área por donde se mueven los barcos comerciales.
El italiano recorrió más de 200 millas en menos de 24 horas para llegar hasta le embarcación siniestrada. No perdió la pista en ningún momento, fue siempre en línea recta, según explicó Dan McConnell, organizador de la carrera. «Ahora estoy inmersa en un viaje a Italia... y no demasiado triste por ello», confesó Autissier, de 42 años, en un mensaje enviado vía satélite desde de la embarcación de Soldini. «Esa es la auténtica Isabelle, siempre de buen humor», manifestó el oficial de su equipo, Eric Coquerel.
En el tono festivo que sucedió al rescate, el héroe italiano manifestó que celebrarían el final feliz cocinando pasta con queso parmesano y regándola con vino tinto. Maestra de profesión, Isabelle Autissier, de 42 años, es una auténtica leyenda de la vela en Francia, un país donde este deporte goza de una extraordinaria aceptación.
Esta aventura de final feliz no es la primera que protagoniza esta auténtica heroína de las aguas, que en la edición de 1994 de esta misma prueba, fue rescatada a 900 kilómetros de Adelaida por el servicio de salvamento australiano. Entonces, perdió un liderazgo de cinco días de ventaja sobre su más inmediato seguidor a causa de la rotura del palo. Era la primera mujer que participaba en regatas de vuelta al mundo en solitario.
Burbuja de aire.- La navegante francesa, que lideraba la prueba, explicó en su mensaje que un error del piloto automático hizo girar el barco y volcó con la fuerza del viento. «Sólo tuve tiempo para cerrar la puerta», comentó.
Las conclusiones de Coquerel revelan que la navegante se encerró en la cabina del barco y formó una burbuja de aire a la espera de que los sistemas automáticos de emergencia empezasen a funcionar. Soldini se reconoció afortunado de haber podido encontrarla. Navegó hasta acercarse a la embarcación y lanzó un martillo contra el casco para avisarla de que se encontraba allí.
La Vuelta al Mundo en solitario ha ofrecido diversas historias donde queda de manifiesto la solidaridad de un deporte en el que el carácter puramente competitivo ocupa siempre un segundo plano. En enero de 1997, el británico Tony Bullymore y el francés Thierry Dubois fueron rescatados después de sendos naufragios. Bullymore permaneció cuatro días en la burbuja de aire formada en el interior del casco de su barco volcado hasta que lo encontró la Marina australiana. Esa misma temporada, en la penúltima edición de esta prueba que se celebra cada dos años, el británico Peter Goss abandonó la regata para salvar la vida al francés Rafael Dinelli. Días antes del pasado verano se localizaron en las costas de Chile los restos de la embarcación del francés Gerry Roux, desaparecido durante esa misma edición.
En esta última aventura, Autissier explicó que hubo de soportar vientos de 50 nudos y olas de más de 25 pies, vientos considerados por sus compañeros de París como normales en ese área del sur del Pacífico, cerca del Antártico.
En la angustia del lunes, el equipo de tierra la situaba la situaba a 1900 millas naúticas al suroeste del Cabo de Hornos. En los 80, la regata se desarrollaba por aguas del paralelo 40, pero en la presente década los barcos han bajado a los 50 grados de latitud, lo que incrementa los riesgos.
A unos vientos todavía más fuertes se suma la posibilidad de choques con bloques de hielo prácticamente invisibles. Además las embarcaciones se encuentran en la distancia crítica del radio de acción de los aviones de salvamento. Junto al Cabo de Hornos Cuando Giovanni Soldini se dio cuenta de que el barco de Autissier estaba demasiado lejos para que fuera rescatado por un navío comercial o un helicóptero, él se lanzó en su ayuda.
La francesa, una de las deportistas más conocidas de su país, se encontró en verdaderos problemas a dos millas náuticas al suroeste del Cabo de Hornos, que fue donde Soldini la encontró. Autissier fue rescatada de las aguas heladas del sur del Pacífico, cerca del Antártico apenas 24 horas después de emitir sus señales de S.O.S.