Tenéis razón en vuestros comentarios.
A mi particularmente me ha llamado mucho la atención el detalle de que es el armador quien elije el puerto donde quiere llevarlo y solicite el permiso pero que en cambio es el gobierno quien se encargue del resto. No sé si es como un coche accidentado, que eliges tú a qué taller quieres que lo lleven pero ahí no interviene el gobierno, solo la compañía de seguros.
Veremos ahora qué ocurre con este barco, pues su aspecto ahora mismo no sé yo si invita al optimismo
