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Antiguo 14-03-2016, 20:13
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aaledo aaledo esta desconectado
Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: A la caza de un condor 20

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Originalmente publicado por albpaq Ver mensaje
Ok ahora si te entiendo, por eso no entendía lo del habitáculo del pique de proa. En principio solo somos dos, y quizás algún viajecillo 4. Quizás use las dos camas camas ataúd para guardar cosas. Que os parece hacerle una tapa registro en la bañera?

Sólo regular. Te puede entrar agua e iría a la camareta dirtectamente. Todos hemos usado las camas ataud para estibar, pero desde la camareta. Por otra parte no tener tapas en los bancos de la bañera es comodísimo para no tener que hacer a la gente cambiarse de banco cada vez que necesitas una amarra o una defensa.

Con ese Condor 20 empezé en 2003 las navegaciones con los niños de oncología de Valdecilla. Te reproduzco lo que cuento de él en el libro:

El velero con el que iniciamos esta actividad era el “Corto Maltés I”. Se trata de un “Cóndor 20”, un derivador integral construido en Santander en los años setenta por un astillero modesto y sobre un diseño de Fernando Gomis, pero de unas prestaciones y una habitabilidad espectaculares para su talla. Sus medidas son eslora 6 m., manga 2.30 m., y calado 0.35 m. con la orza subida y 1.40 m. con la orza bajada. La orza es de hierro y además tiene un lastre de 350 Kg. laminado en la fibra alrededor del pozo de la orza. El hecho de tener la orza tan pesada hacía que al subirla para navegar en rumbos portantes el barco perdiera algo de estabilidad, pues lógicamente se elevaba su centro de gravedad. Nuestra versión era la de cuatro camastros, aunque había otra de seis. Además tenía un retrete marino en proa con salida directa al mar, en un gran espacio despejado que ocupaba todo el volumen a proa del palo y destinado a la estiba y a la ropa de aguas mojada, separado de la cabina por una cortina; una cocina de camping gas, un pequeño lavabo con bomba manual y un depósito de agua de neopreno de 50 litros, y una gran mesa de cartas que habíamos construido nosotros encima del pozo de la orza, mesa que también se usaba para comer. Una de las principales características del barco era lo bien que ceñía (27º según el astillero) y su inconveniente principal que era muy sensible al reparto de pesos a bordo. De hecho, a los niños les enseñamos a hacer trapecio colgados de la driza del espí, y aunque el efecto del peso infantil en el asiento del barco lógicamente era mínimo, constituyó una de las distracciones esenciales de la navegación en el Cóndor. En esa miniatura habíamos llegado a dormir en familia cinco personas, añadiendo un colchón inflable para un niño en el suelo de la camareta. A pesar de su pequeño tamaño la bañera era muy cómoda pues no tenía cofres accesibles. El espacio debajo de los bancos estaba ocupado por dos camas “ataúd” y el motor fueraborda colgado del espejo de popa. Eso suponía que durante la navegación y las maniobras nadie tenía que moverse de su asiento para sacar defensas o cabos de los cofres, como sucede en la mayoría de los barcos. A cambio había que llevar todos estos accesorios al pique de proa, que era nuestra “zona húmeda”. La altura de la cabina era insuficiente para permanecer de pie un adulto, aunque sí los niños. En ese barquito embarcábamos a cuatro niños del hospital y dos o tres adultos y nos arreglábamos suficientemente bien. Como el timón (de madera maciza) se extraía entero, deslizándolo hacia arriba sobre su caja de fibra, el barco se podía posar en la arena sobre su panza y permitía acceder a todas las playas sin peligro.
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Las navegaciones y los libros del Corto Maltés:
https://cortomaltes2012.blogspot.com/
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4 Cofrades agradecieron a aaledo este mensaje:
albpaq (14-03-2016), IsraCanario (14-03-2016), J.R. (14-03-2016), llenyalfoc (16-03-2016)