No parece que hayan roto nada ni causado heridos, ¿no?
Así, lo único que ha salido perjudicado es el buen gusto.
El Icon es un barco de chárter y, como tal, lleva pasajeros (hasta 12) de diversas procedencias. En los últimos años el mercado de charter de ese tipo de buques ha subido mucho gracias a la afluencia de clientes procedentes de cierto país del Este europeo que destacan por su estilo de ostentosos nuevos ricos.
Supongo que esos pasajeros, que hace menos de 10 años eran más pobres que nuestros Cebolletas, quisieron recordar aquellos tiempos en los que se lo pasaban de PM siendo ellos mismos y, de paso, contemplar la opulencia de su yate desde lejos. "Pellízcame Natacha, que no me lo creo".