Cita:
Originalmente publicado por chukel
Un clásico es enganchar parte de la cabullería al encender el motor sin comprobar que no llevamos escotas en el agua. Es típico en los barcos de regatas, acaba la prueba, se arría, la gente se relaja y el Viejo arranca el hierro sin avisar y sin comprobar que no hay nada en el agua...se engancha la tipica escota de espí que va por el agua y nos la lía parda.
Este lo vimos en Cowes cuando fuimos a recoger un barco. Una escota de spí se enganchó en la hélice en este IMX 40 después de una regata en el Solent y arrancó varios candeleros. Tuvieron que subirlo en el travel para arreglar el estropicio.
Con los cabos de dyneema la avería puede ser gorda, pues como tienen una carga de rotura tan alta, si se enganchan en la hélice pueden llegar a doblar el eje de la hélice o mover el arbotante o fastidiar el saildrive...
Una de grog
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A quien no le haya pasado algo parecido es que ha navegado poco... Un ejemplo:
Trofeo Princesa Sofía de cruceros en Palma, año de la castaña. Vamos en un clase VI del IOR, 8 metros. A la vuelta nos encontramos con un mistral de narices, hasta el punto que el ferry dió media vuelta, y nosotros también, claro, cuando ya veíamos tierra. Llegamos a Andratx y dejamos el barco. Volvemos la semana siguiente a buscarlo, con sol y buen tiempo, arrancamos el motor y... amarra en la hélice

. quien esté libre de pecado...
Dos detalles. Supongo que más de uno conocerá la sección "The Confessional" de Yachting Monthly, en la que cada mes se cuentan historias como las nuestras, algunas realmente tronchantes.
Otro. Chukel, ¿qué barco es el que está al fondo, con dos timones?

podría ser un Figaro 2, pero le veo poca popa...


