No hay que ir muy lejos para encontrar a quien ayudar.
Saliendo de Port Ginesta vi un motora que hacía señas de socorro y que los otros barcos se alejaban el vez de acercarse.
Así que fuímos, después de aclarar la situación decidí abarloar y remolcar al puerto, no estaba lejos.
Las personas del barco estaban tranquilas pues ellos también habían remolcado a más de uno.
Después de llamar al puerto desde el interior de la bocana dió la "casualidad" de que no tenían ninguna barca para acercar a la motora a su amarre.
Así que con el ancho de mi cata más el de la motora los acerqué como pude.
No hubo problemas, pero ¿y si engancho a álguien en el recorrido quién paga?.
La proxima vez que se me necesite ayudaré igual, pero en la bocana le diré al remolcado que fondée en medio y que seguro la embarcación del puerto se "arregla" inmediatamente.


