Pasarse a otra bandera como medio de librarse de las reglamentaciones absurdas, las dobles homologaciones, las arbitrariedades y los derechos de pernada concedidos a los secuaces de la Administración fue sólo posible a partir de 2010. Antes los ciudadanos españoles estaban obligados a abanderar en España. Desde entonces muchos navegantes nos fuimos cambiando, y ya hay puertos en los que el número de banderas extranjeras es considerable.
Se ve que esto les quitó sus chollos y quieren volver a la situación anterior por las malas, pero somos muchos los que ya hemos dicho que no vamos a volver, al menos mientras persistan las desventajas que tiene el pabellón español.
Lo que no sé es por qué no hay más gente que se va...
Saludos y
