Esto es una cámara oculta, ¿no?, y jorgesanchis es un seudónimo; ¿no te llamarás Sonia en la realidad?

Bromas aparte, te contesto a cada uno de tus comentarios:
Yo también; casi todos lo somos y casi ninguno quiere mantener ninguna lucha. Lo que no quiere decir que que me guste ser pisoteado por la que es, a excepción quizá de Corea del Norte, la Administración náutica más arbitraria, paternalista, intervencionista y despótica del planeta.
Con lo que no estoy de acuerdo ni en el fondo ni en la forma es con los postulados y modos de actuación de la DGMC, y creo que la existencia de estas dos asociaciones, ANAVRE y PAOM, es consecuencia directa de esos postulados y esos modos de actuación infames de la DGMC.
A mí sí me perjudica, y bastante. Y no en la cuestión económica, sino en otra más compleja, profunda y relevante. Me resisto a que la DGMC me tome por un iletrado al que hay que llevar de la manita "por su bien".
Si para entrar en un determinado restaurante te piden traje y corbata, tendrás que llevarlos porque son las normas de la casa; si para participar en una determinada regata te piden cierto material, tendrás que llevarlo porque son las normas de la organización. Si para registrar el barco bajo una determinada bandera te piden ciertos requisitos, tendrás que cumplirlos, porque son las normas de la Administración. Pero esa Administración no me puede exigir nada si mi barco no está abanderado en ella, porque desde el bendito día en que pedí la baja, para ella simplemente no existo.
Yo, a día de hoy, tengo objeciones a la práctica totalidad de la actual normativa española de zonas de navegación y material de seguridad. Conozco bastante bien la normativa británica, la francesa, la belga, algo menos la polaca y la alemana, y puedo decir con conocimiento de causa que la española es, con mucho,
la peor de Europa, y no digo la peor del Mundo porque desconozco cómo es la de Corea del Norte, mencionada más arriba.
Ni adecuada, ni laxa, ni nada, simplemente infame.
Con respecto al grupo de trabajo, no puedo dejar de sospechar que detrás de la actitud aparentemente conciliadora de la DGMC se ocultan intenciones
non sanctas, y me preocupa que ANAVRE se deje llevar por cantos de sirenas. Mi opinión es que, o bien habría que rechazar cualquier contacto con la DGMC, o bien ir con un discurso sólido y fundamentado, y no dar un paso atrás. La época de las negociaciones se pasó hace tiempo.
Saludos y
