En Banyuls me sucedió algo parecido; amarre de cortesía para ir a comer y paseíto por el pueblo, a la hora de zarpar amenazaba un grop y decidimos hacer noche por prudencia. No nos quisieron cobrar!
Es la diferencia entre un país donde la náutica no es un lujo sino una afición, y aquí que es una cosa de ricos...
