Este verano navegamos con el Corto Maltés por la costa de Galicia, y ante el temor de los ataques teníamos previsto este comportamiento, que incluye un invento parea hacer sonar la bocina de niebla bajo el agua:
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Además hicimos este invento para blindar la pala del timón con los puntales de varar:
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Por suerte no sufrimos ningún ataque, y por eso no puedo asegurar que funcione. Pero yo salí más tranquilo hacia Galicia. Por desgracia ahora no se me ocurriría ir, y me temo que ese paraíso de la navegación se pierda para siempre por las orcas.