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Originalmente publicado por olaje
Acabo de llegar de Málaga, y lo primero ha sido entrar a ver qué se sabía del tema.
Me ha cogido en una presentación de Guadafone y Marga todo el rato sin batería. Vamos a tener que exigir a bordo un cargador para el móvil, que con nada de batería en el barco hay mas que suficiente.
O incluso, un cargador de emergencia que usa pilas normales de las que llevamos en las linternas.
La primera intención ha sido llamar al móvil, pero ha sido imposible por lo que ya sabemos. Marga, no vuelvas a salir sin un cargador, que entre semana, pocos estamos a la escucha en VHF, salvo los que tienen que estar claro está, ya que la única solución que se te ocurre al final es llamar a SSMM y que el Salvamar Denébola saliera a buscarte.
Por suerte, todo ha acabado bien y el viento ha ayudado en contra de lo que acostumbra.
Lo mejor, los cofrades de Almería que han montado todo lo necesario por si hubiera hecho falta  
En Roquetas, ni Marpla (teléfono apagado) ni Zorongo (en Ibiza) estaban a mano, a pesar de que normalmente están incluso a bordo casi todos los dias de la semana.
Salu2. Carmelo ( O L A J E )
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Siempre suelo llevar cargadores de ese tipo a bordo Carmelo, pero voy regalándolos a los visitantes y al final me he quedao sin ninguno. El hecho de llamar fue porque como bien dices, en Roquetas todas las tardes suelen ir o estar un grupo de cofrades bien conocidos. Estábamos bastante alejados de la costa (a unas 5-6 millas) y eso daba tranquilidad, y era media mañana. Pero me interesaba mantener contacto con gente de la zona por si acaso.
La idea era esa, esperar que soplara algo de viento y si al final la corriente nos tiraba a la costa pues echar ancla. Y claro, si alguno de los cofrades que tiene la tarde libre salía a navegar pues estar en contacto, ya te digo, por si las moscas. Pero por suerte el viento fue subiendo y navegamos a todo trapo con viento sur. Fue alucinante. Pampano nos comentó de acercarnos hasta Roquetas y alguno salir a remolcarnos hasta puerto. A medida que nos acercábamos a la costa, metiéndonos en la bahía el viento caía bastante, era mucho más flojo, , por lo que decidimos probar a entrar a vela, pasando de largo la entrada, para meternos rectos el viento nos entraba por la aleta, casi de popa, y era ideal, además de que la templanza de mi compañero animaba a atreverse. Eso sí, con el fondeo preparado por si acaso algo fallaba. Y como último intento probamos por probar a arrancar de nuevo el motor. Había escupido un plástico muy fino, como esos de envolver comida... Lo que nos reimos al verlo a arrancar tan pancho como si nada....
Eso sí, la tarde que nos regalamos navegando es inolvidable...
