El nuestro empezó hace dos años. Daniel tenía seis años entonces, y pasó de vivir y pasar en Madrid todos los fines de semana, menos una semana de vacaciones en la playa, a vivir sólo en Madrid cuatro días. Los viernes ya duerme en el barco, y las vacaciones - tres meses- las pasa íntegras en el barco.
El habituarse a que vive en un barco lo ha hecho de forma natural, a fin de cuentas, está más de ciento cincuenta días al año en el Oceanis, para él y supongo que para la mayoría de los niños no es el más mínimo problema.
Nuestra "receta", desde el primer día, él lleva el "mayor" tiempo posible la rueda. Play Station fundamental, el mismo tiempo de "deberes colegiales", el mismo tiempo de consolas. Con siete años, vela ligera, ahora con ocho le encanta acojonar a la madre con el barco escorado a 20 grados.
Nosotros lo recomendamos a todos los padres que conocemos. Los niños y los menos niños, donde están más seguros es en el barco.
Perdón por el "ladrillo"
el brujo