Empecé con un Optimist, al que bauticé Butxeta.
Era más antiguo que el de mis compañeros, y pesaba 10 kilos de más.
Con palo, botavara y percha de madera. Pero un verano me regalaron aluminio "High tech".
Como yo era muy canijo, compensaba lo que pesaba de más el barco, con lo que pesaba de menos yo.
Y toqué hierro alguna vez.
Alguna vez, mis padres han dicho que no pueden quejarse de lo viciao del mar que soy, porque el virus me lo inocularon ellos.

