Cita:
Originalmente publicado por Crimilda
Roger, tú como cronista de la parte mora, a ver que defecto le cargas ahora al nuevo enamorado de Jimena. Que yo a esta chica la quiero casar bien y tu me buscas un gangoso, pobre y encima de virilidad dudosa. ¡Hombre no! Traidor y enemigo sí, vale, que da mucho juego, pero listo, guapo, valiente, rico y sobre todo enamorado.
Nada, las pequeñas tonterías que busca siempre una mujer.
  
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Se hará como gustéis, Milady.
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Ausente del campamento
Abdullahín se mosquea,
el camello ya cojea
y de millas, quedan ciento.
Abdullahín:
¡ Amoz, camello infednal,
eztampa de la mizedia!
Que ze acaba ezta comedia
y sigo aquí, tal y cual...
Tengo que llegad allí
antez de haced teladañaz,
ya zabez... a la montaña
zi no vaz, viene ella a tí.
Maz, ¿qué veo en hidoznte?
¡ una fuente zalvadoda !
me acedcadé a ella ahoda
amoz, camello...¡deponte!.
Dejemos a Abdullahín
convenciendo a su camello
que aquel lejano destello
es una fuente, o un festín.
Volvemos a las mesnadas
de sarracenos bravíos
de cimitarra afilada
y de pies encallecíos.
Allí nuestro Abderramán
prepara la su partida,
sujetando por la brida
un vigoroso alazán.
Abderramán:
¡Yusuf!
Yusuf:
¡ Sí, mi capitán !
Abderramán:
He de abandonarte ahora,
estaré fuera ocho horas.
Ni una menos, ni una más.
Yusuf:
¿Puedo saber dónde vas
Mi capitán, tan apuesto?
Abderramán:
¡ Ni una palabra de ésto
o de mí te acordarás !
Yusuf:
Disculpad, Oh gran señor
mi pequeño atrevimiento,
antes pierdo el pensamiento
que perder vuestro favor.
(hace una profunda reverencia)
Abderramán:
De aquí a la hora del té
deja descansar la tropa.
luego, que laven la ropa,
y se vistan de payés.
Reúnelos bien después
y que se agrupen de a cinco
... y no digas lo de "hinco"
porque te corto los piés...
Y esperadme allí en la loma
espectantes y vigías,
os haré las señas mías.
Y acudid, no será broma.
Yusuf:
Comprendido, mi señor.
Espoleando al corcel
pronto se perdió el jinete
en dirección al "poniete"
(no rimaba en mi papel)
Con sus cabellos al viento
castaños, desordenados
y sus ojos muy rasgados
y su barbilla un portento.
Con su talle cincelado,
y su mirar tinto en gris
pretenderá vis-a-vis
estar de Jimena al lado.
Mientras tanto Abdullahín
se aproxima al portalón
que guarda la población
con un amargo mohín.
Va cargando su equipaje
y tirando del camello,
y blasfemando de ello
en idioma abencerraje.
Abdullahín:
Ya eztamoz, beztia malaje
en laz puedtaz de la entdada
maz con ezta pinta dada
me tomadán pod un paje.
jajajá,
ji ji ji jí
¡que me padto, pod Alí !
Rog