Será que he ganado algo en autoestima "atracadera", pero bastantes preocupaciones me da la maniobra haciendola yo solito como para añadir las evoluciones de "la cuadrilla de picadores", que generalmente van (o vamos) por libre.
Salvo en circunstancias excepcionales que a todos se nos ocurren, o navegando con compañeros experimentados, siempre tengo la sensación de que son más las ocasiones en las que peligra la maniobra, o los candeleros del vecino, o un ojo, que aquellas en las que la brigada bicheril es verdaderamente útil.
Una anécdota murciana: entrando en -mi- atraque, con -mi- glorioso cencerro, dos amigos que no conocían el puerto ayudando en proa; el buque enfilado a huevo y con la arrancada justa para quedarme a un palmo del pantalán; (Eduardo, estás hecho un fiera, pa mis adentros)... de repente parón, rebote y proa cruzada.... No sé, ¿me habre enganchado a un cabo? parece que no.. atrás, repito... y vuelvo a rebotar como un balón
Me asomo a la proa y veo que mis dos colegas se estaban aplicando bichero en mano en sacarme de allí a toda costa tantas veces como fuera necesario, !porque habían decidido que ese no era mi atraque!
La cosa dió de sí para unas cañas con risa
