Para mi es necesario separar dos cuestiones. Por una parte el alcohol abordo y, por otra, la responsabilidad del patrón.
Respecto a la primera, a mi modo de ver, el problema no es el alcohol sino la persona.
He navegado con gente que no toma ni una gota de alcohol y que es verdaderamente insoportable por su egocentrísmo, su falta de colaboración, su soberbia y su falta de humildad, al creer que lo sabe todo y que siempre la razón está de su parte. Y también he navegado con gente que bebe suficientemente y que es un tripulante a todas luces recomendable. (Y viceversa, claro

).
Por lo tanto el problema no está en beber alcohol o no, sino en saber escoger la tripulación en base al tipo de persona que se trate. Por mi parte pocas cosas hay que me molesten más que alguien pierda el control por unas copas de más, por un porro de más o por lo que sea.
Respecto a la segunda cuestión, la del patrón, maese Boston lo ha expresado tal y como yo lo siento.
Cita:
Originalmente publicado por Boston
 Unas rondas para distender el ambiente que lo véo un poco tenso.
Vamos por partes: En todo buque, séa de recreo o comercial, hay y tiene que haber un capitán o patrón al mando.
Esto es impepinable como lo es el hecho de que quien tiene la responsabilidad sobre dicho buque, la tripulación y la carga si la hubiere, tiene que tener necesariamente la capacidad de decisión, esto es , el mando del buque.  Me permito decir que un barco o una aeronave no es una democracia.
A partir de ahí, queda claro que el patrón es el responsable de todo lo que acontezca a bordo (a quién las autoridades de marina mercante o judiciales pedirán responsabilidades, si las hubiere, en caso de accidente, naufragio o salvamento).
Y ahora lanzo la pregunta : A quién se le piden responsabilidades en caso de un accidente de coche. Al conductor, evidentemente.
Por lo tanto, si bién es un tema que casi nunca se plantea (ni falta que hace), el patron ejerce el mando del buque y los demás miembros de la tripulación acatarán sus órdenes siempre que no sean descabelladas y pongan en peligro el barco o a su tripulación.
Otra cosa es que el mando se ejerza con evidente mano izquierda, consideración, aprecio y respeto hacia los demás, lo que casi es obligado por parte del patrón; mientras que por parte de los tripulantes considero de obligado respeto, facilitar el ejercicio de su respondabilidad al patrón cooperando y no dándole motivos para tener que ejecer (sobre todo esto último).
Se supone que navegamos por placer, para disfrutar del viento, del mar y de la compañía; y no queremos ni tener que plantearnos estas cuestiones, que por otro lado no dejan de estar ahí, lo que pasa es que nadie se acuerda de quien es el patrón hasta que hay que hacer frente a algún desaguisado o a alguna responsabilidad.
Entonces el patrón quedará retrado en la foto fija de la historia y conocerá la soledad que comporta el mando cuando tenga que afrontar impepinablemente las responsabilidades a que haya lugar.
Evidentemente navegamos entre amigos y todo esto no se plantea, pero llegado el caso, no habría mas remedio que ponerse los galones.
Suerte y mano izquierda a los patrones, y colaboración y consideración hacia él al resto de los tripulantes, al fin y al cabo, se supone que somos amigos y nos debemos mútua lealtad . 
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Solo me queda añadir a lo dicho por este cofrade que, quien no haya ejercido de patrón, no sabe hasta que punto la responsabilidad que ello supone. Un patrón es realmente el responsable de las vidas y del bienestar de la tripulación, además de la del barco.
Cuando he ido de tripulante hago mis guardias y mis labores y, a la hora de dormir, duermo mis horas con tranquilidad, sabiéndome en buenas manos. Si voy de patrón (como es la mayoría de las veces últimamente) reconozco que no soy capaz de dormir con la misma tranquilidad (excepto en puerto o en un buen fondeo) y que siempre tengo la "oreja estirada" por lo que pudiera pasar, aunque el que esté de guardia sea de mi entera confianza.
Y con respecto a los nuevos tripulantes, siempre les digo lo mismo:
"Si no estás a gusto con nosotros, lo dices y te desembarcas. Y, si no estoy a gusto contigo, te lo digo y desembarcas".
Afortunadamente no lo he tenido que hacer nunca. Pero no dudaría ni un instante en hacerlo. Más vale pasar un mal rato momentaneo que amargar una travesía a todo el mundo. Y un solo tripulante es muy capaz de conseguirlo.