Nos están E-S-T-A-F-A-N-D-O con la connivencia de las autoridades.

Abrir, comprobar, sustituir lo poco que esté verdaderamente caducado (según el fabricante, no según un legislador ignorante) y volver a cerrar: dos operarios y un par de horas.

Lo mas complicado: trasladarla del barco al taller y al contrario.
¿Porqué cada año? ¿Y si la empresa que fabrica la balsa la garantizara para tres entre revisiones? ¿Y si otra nos garantizara cuatro años sin problemas? ¿Dónde queda la competencia y los derechos del consumidor?
Una ronda para todos.
