Cita:
Originalmente publicado por Quim
Grandes personas como Humberto nos hacen crecer en muchos aspectos, yo he tenido la suerte de conocerle en persona, incluso de verle en mas de una ocasion, y de verdad que es una persona a la que se le coje afecto muy muy deprisa, desprende un algo que es realmente especial y dificil de explicar, pero sin duda es algo unico.
Desde aqui solo decir que aquellos que podais no dejeis de conocerle y los que no podais por la distancia u otros motivos, tened claro que es un gran navegante y una mejor persona.
Un fuerte abrazo Humberto y espero, tal y como hablamos hoy, poder verte a final de mes.
saludos
|
Hace unos dias he tenido la suerte de conocer a Humberto en persona, y ha sido una experiencia increíble. Desde que lo conozco, lo he visitado en viarias ocasiones, para ver como le va la restauración de su barco.
No encuentro, o no existen, palabras para describir a un personaje tan singular, tan buena persona como buen navegante. Es una persona que parece rodeado de un aura de paz y tranquilidad. Cuando él habla, el tono y volumen de su voz, transmite esa paz, y esa tranquilidad parece que invade tu cuerpo.
Es la persona más humilde que he conocido, tiene su propia escala de valores, y valora todas las cosas de manera diferente que nosotros, parece que valora las cosas según la utilidad o la necesidad real de los objetos materiales. No tiene dinero, porque todo lo que tiene lo regala. Según cuenta, en un tiempo pasado, tenía mucho dinero, y prefería regalar, que prestar dinero a los amigos.
Somos muchos los que al conocerle, queremos ayudarle, pero Humberto no quiere que le regalen nada, y siempre quiere recompensar la ayuda prestada con cualquier cosa que el tenga y que uno le pueda dar utilidad.
Tiene una infinidad de historias que contar sobre sus viajes, se podría estar horas y horas charlando con él, contando sus aventuras, historias increíbles que parecen un sueño para alguien como yo, pero que para él forman parte de su vida cuotidiana y las cuenta como si no fuera gran cosa.
Su calidad humana y personal, hace que encuentre amigos allí donde vaya, y creo que una persona como él es imposible que tenga ningún enemigo. Pero no es una persona conformista, y no se deja engañar. Si tiene que discutir sobre cualquier asunto, es porque el está convencido de que lleva la razón, y es capaz de convencer a cualquiera, siempre usando buenas palabras y ese tono de voz tranquilizador.
Su barco es como él, robusto pero humilde. Lleno de buenos recuerdos, y historias increíbles. No es un barco grande, pero es un gran barco. Por dentro aún se ven las cicatrices del incendio que sufrió en canarias, en el 2001. Pero el barco, al igual que él, siempre se ha recuperado de sus heridas y ha sabido siempre seguir adelante, navegando, surcando los siete mares. Cuenta con nostalgia la cantidad de gente, y de niños que has subido a su cubierta. Cuando al llegar a cualquier isla del pacífico, las canoas se aproximan a los veleros para dar la bienvenida, la mayoría de los veleros, con gente de dinero, no quieren que las canoas se acerquen y golpeen el casco de sus inmaculados veleros. En cambio, el H.E. siempre ha recibido con los brazos abiertos a cualquier persona, sin importarle que una pequeña canoa roce el casco de su barco, lo que le ha permitido disfrutar de buena compañía y de momentos inolvidables, momentos de auténtica felicidad.
Creo que todos nos pasamos la vida buscando la auténtica felicidad, y casi nadie llega a encontrarla. Humberto en cambio ha conocido la auténtica felicidad, y espero que pronto vuelva a ser feliz surcando las islas del pacifico.
Mientras el trabaja arreglando su barco, y le pregunto por el dinero, el explica que solo necesita dinero para salir de este país y volver al Pacifico, que una vez ahí, no necesita dinero, es capaz de sobrevivir con sus propios recursos, sus habilidades para la pesca, y sus habilidades manuales. El único dinero que puede necesitar es para conseguir combustible para su viaje, y parece que sabe apañarse haciendo trueques para conseguirlo.
No obstante, el dinero conseguido del patronato de turismo de Calafell, para arreglar su barco, se está acabando, y todavía le faltan unas cuantas cosas para terminar de restaurar el velero. No tiene sonda, ni piloto automático, y necesita sus nuevas velas azules… además su motor necesita un buen repaso, ya que a pesar de ser bastante nuevo, no se lo montaron bien, y por culpa de un fallo de la instalación de los manguitos, al parar el motor, el agua le entraba en la culata, y pese a que se lo repararon, el motor ya nunca sonó como nuevo.
Mientras repara el barco va haciendo sus cuentas del dinero que le queda, y se da cuenta de que no le va a llegar para todo lo que necesita, pese a ello, nunca pierde la esperanza y espera con alegría el momento de su partida.
El verlo aquí en el puerto, arreglando el velero sin poder salir, es como ver a un animal en cautiverio, como un pez en una pecera, como un ave encerrada en una jaula, esperando a que alguien le abra la puerta para poder salir volando…
Espero que pronto se abra la puerta de su jaula, y que Humberto reciba la ayuda necesaria para poder terminar de reparar su barco y poder volar de nuevo, en busca de la felicidad perdida, que dejó olvidada en algún rincón del pacifico.
Un brindis por Humberto

!