Pues aunque soy asturiano, sé que existen torres más altas que la espadaña de la iglesia de mi pueblo.
¿Con qué mar me quedo? Con todos.
Por supuesto con mi Cantábrico fiero que concentra toda la fuerza de su padre Atlántico.
Con el refugio atlántico de las hermosas rías gallegas, el verdadero paraíso norteño para la navegación a vela (y para algunas cosas más...)
Con la sensación de potencia de los alisios sobre las velas en Canarias o del levante en el Atlántico andaluz...
Pero que nadie me quite mi Mediterráneo, y digo "mi" porque me siento ligado culturalmente a ese mar en el que nació nuestra civilización.
Desde Alborán al Egeo, del Adriático al Mar Balear, de Siria a Chipre, de Malta a Estambul, de Libia a Córcega, empujado por los vientos que se escaparon del odre de Eolo en las Lípari...
Será el menor de los mares, pero harían falta varias vidas para conocerlo a fondo, y serían varias vidas felices. No cnozco más que un puñado de las docenas de islas griegas... He tenido la suerte de conocer en la costa dálmata "el Mediterráneo tal como era" hace 40 años por nuestras costas... He fondeado frenta al Strómboli en erupción mientras Andrea Boceli cantaba 'Con te partiró...' He comido los mejores helados del mundo paseando por el muelle de Siracusa... Me he sentado en el teatro griego de Taormina a contemplar el mar con el Etna al fondo... Y en cada rincón del Mediterráneo, pese a que se reconoce en la luz su raíz común, siempre he tenido la sensación de ser un privilegiado.
Brindo por nuestros mares, por todos ellos, por que nuestros gobernantes nos dejen navegarlos sin cazarnos demasiado las escotas, y por que nosotros sepamos cuidarlos para que nuestros hijos también los disfruten en plenitud
