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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Dicen que a la 3ª va la vencida y esta vez se cumplió el dicho. Finalmente el Cachalote salió a navegar en la 3ª convocatoria de tripuscachaloteros….
Mi compañero de navegación llegó el viernes por la noche, sobre las 11. Lo recogí en Almería, y venía preparado, no tuve ni que preparar o comprar cena, traía una enorme empanada gallega de esas de zamburiña y un orujo de hierbas. Al carajo la semana de dieta y hambre, pero mereció la pena, la empanada deliciosa. Como sabía que era aficionado al chocolate compré un surtido especial y chocolatinas negras (que me recordaron a Epops, pues siempre las lleva por kilos en su barco). Mi nuevo compañero es tan cafetero y fumador como yo, así que tras la cena puse a preparar la cafetera. ¡¡Joder!! Olvidé comprar agua. Pero el chaval es práctico y abrió la nevera playera para aprovechar el agua de los cubitos. Tuvimos la mala (o buena) suerte de que el orujo se derramara en la nevera mezclándose con el agua del hielo. Así que ese orujo aguado nos sirvió para preparar el café más delicioso que he tomao en mi vida. En serio, desprendía el olor propio de café recién hecho pero aromatizado con hierbas y sabía delicioso. De aquí en delante de cuando en cuando echaré unas gotitas de orujo en la cafetera, pues fue todo un descubrimiento. Nuevamente entre copas y charlas el amanecer nos sorprendió en la bañera del Cachalote, cuando nos fuimos a dormir eran casi las 8 de la mañana y ni nos dimos cuenta. Esto me trae a la mente una cita de Susana Urquiza: “La vida, realmente, no es el tiempo que pasa, sino aquellos momentos en los que el tiempo parece no pasar”. Bueno, el feeling entre mi compañero y yo ya venía de antes, creo que ambos podríamos decir “desde siempre” pues siempre ha existido una familiaridad muy especial. Dormí apenas 3 horas, pues eso, nos acostamos a las 8 y a las 11 ya estaba en pie, tratando de ser sigilosa para no despertar al compañero, preparé la mochila para encaminarme a la ducha. Le dejé dormido, pero yo, a pesar del sueño no quería desaprovechar la mañana durmiendo hasta mediodía. Esta vez tenía que navegar, y había que cambiar las bujías hacer algunas compras y cosillas antes de soltar amarras. Por fortuna, este finde dispuse de sábado, domingo y lunes, cosa muy rara para una esclava del trabajo. Cuando regresé, a la hora o así, mi compi estaba paseando por el pantalán. ¡¡También se había levantado!! Y había recogido la mesa con todos los vasos, botellas y cafetera que dejamos el amanecer en la bañera. ¡Qué apañao! No lo hice yo antes por no despertarle. Fuimos a que desayunara, yo repetí café y luego le acompañé hasta la ducha dando un paseo por el puerto parándonos en casi todos los pantalanes y viendo barcos. Mientras él se duchaba yo regresé al cachalote a poner un poco de orden en el interior, preparar cosas y demás. Cuando volvió recibimos la visita de mi querido Limán, que se sentó un rato con nosotros. Siempre es una alegría encontrármelo por el puerto, me asomo desde mi barco a ver si el está por el suyo. Limán es un hombre encantador, que transmite mucha paz. Sin darnos cuenta era la hora de comer,(al lado de este hombre el tiempo vuela) así que en la cantina dimos cuenta de unas tapitas, y una variada fritura de pescao fresquito. La sobremesa se alargó con Eric, al que le invitamos a sentarse con nosotros. Eric es un antiguo marino al que le abandonaron al mando de un mercante tras más de dos años sin percibir salario alguno. Lo acogieron en el puerto unos armadores y tras un tiempo ganandose la vida haciendo chapucillas en barcos de la zona acabó contratado en el varadero del puerto. Tiene mucha historia. Ahora le han despedido sin motivos, pero sigue viviendo en un barco de madera prestado y que va restaurando. Nos habló de sus navegadas, ha recorrido prácticamente todo el mundo, y ahora, que por fin había encontrado estabilidad en Almería vuelve la incertidumbre por su futuro. Tiene una familia que mantener muy lejos, en algún lugar de Africa. Siempre me ha gustado sentarme a escuchar historias de gente que ha vivido en la mar, de navegadas, de experiencias, algunas buenas, otras duras, pero siempre con olor a mar... (voy a fumarme un cigarro y sigo)....
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Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes
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#2
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Tras la larga sobremesa nos fuimos, pues los de la cantina los pobres estaban ya deseosos de cerrar para descansar un poco. Y como en la comida el vino fue abundante y arrastrábamos sueño echamos una siestecita para reponernos. Después nos liamos a cambiar bujías. Bueno, las puso. Mi compañero es todo un currante… En ese rato nos visitaron 2 cofrades más, Tanit, que casi siempre llega hasta mi pantalán con su barco, y el cofrade ABBA, que es uno de esos afortunados que sale habitualmente a navegar siempre acompañado de su encantadora mujer. Más charlas y… ¡¡¡aún no habíamos comprado!!
En Carrefour compramos picoteo que no nos obligara a encender fogones: tablas de ibericos, patés y quesos, y alguna cosilla más. Tenemos los mismos gustos así que no hubo problema, le encanta el queso, tooodos los quesos. La idea era llegar, estibarlo todo y salir esa misma noche pero cuando estábamos de regreso en puerto el viento soplaba muy fuerte, nos enredamos a hablar y al final nos quedamos dormidos. ¡Otro día perdido! Bueno, perdido no, en absoluto, que esos ratos de puerto son muy valiosos, te permiten navegar en las almas de otras personas, ver su modo de ver la vida, etc. Al día siguiente madrugamos, de nuevo ducha y un desayuno frente a la mar nos cargó de energía. La mañana se presentaba espléndida, con una brisa ideal para navegar. Así que dispuestos a ello arrancamos motor y lo de siempre: el cabronazo dice que no arranca. Fue ahí cuando descubrimos que las nuevas bujías no servían, eran muy parecidas pero no las mismas. Yo empecé a cabrearme, ¡¡joder!! ¿es que siempre tiene que pasar algo que me impida salir? Siempre que me han mirao el motor dicen que está bien, pero funciona cuando quiere. Tras varios intentos, mi compañero me dio grandes lecciones de templanza, que me serenaron bastante. Abrimos unas cervezas y nos fumamos un par de cigarros. Nuevo intento y… arrancó a la primera. ¡¡Siempre hace lo mismo el muy jodío!! El mundo cobró de nuevo una luminosidad especial. Salíamos ¡por fin a navegar! El cosquilleo en la tripa previo a soltar amarras, la emoción y las ganas y el mono, el mono desde hacía semanas de mecerme entre las olas. Puesto que mi compañero no ha navegado apenas, lo suyo es volar, le propuse salir para que se hiciera al barco, dar una vueltecita, un bañito y regresar para comer. Descansar y hacernos a la mar por la tarde, para navegar por la noche, ya que la navegación nocturna es algo muy especial. Así hicimos, al poco de salir el viento comenzó a caer, nos dimos un baño, el agua cristalina, y de vuelta a puerto fuimos de nuevo a la cantina para dar cuenta de un arroz con bogavante. El bogavante no pudo ser, no tenían, pero nos hizo una enorme paella mixta que estaba de escándalo, y como preludio nos sirvió unas gambas al pil pil. Mal no comimos, este finde me iba a costar un mes de ayuno completo. Cabezadita en la bañera, café y…. como se nota que los días son más cortos, salimos cuando el sol ya había caído. Antes repostamos, y llevé un par de garrafas de gasolina de sobra, pues en Almería o tenemos calma chicha o levantera, raro es el término medio. Para variar, nada más pasar la bocana el motor se paró. A mi me empezó a dar el acelero…. ¡¡¡ya estamos liados otra vez!!! El motor arrancó enseguida, como siempre, es uno de los típicos fallos a los que me tiene acostumbrada, unque lo han revisado y dicen que está bien. Lo que pasa es que cada vez tengo menos paciencia con estas cosillas. Nuevamente el compañero me dio una magistral lección de cómo no alterarse y tomarse las cosas con filosofía. Este hombre es la leche, en serio El viento no nos acompañaba, llegamos a la altura de Almería en plena línea de paso de Ferrys sin viento (como siempre que paso por ahí) y una vez en el centro de Almería empezó a meterse una brisa que fue un aumento regalándonos una noche genial, en la que poder navegar a vela. A pesar de que las luces de costa matan un poco el panorama, al haber poca luna, y ser una noche oscura, sobre nuestras cabezas un tapiz de estrellas impresionante nos hizo soñar aún más. La pena es que no sé como fotografiar un manto de estrellas con la mierda cámara que tengo ![]() Ya, ya sé que ir a proa por la noche y con alguien sin experiencia a bordo es un delito pero.... ¿y el placer que da ver desde el balcón de proa como tu barco surca los mares? ![]() Mi compañero se puso a la caña, y aunque me dijo que no tenía experiencia en vela me sorprendió. Se hizo enseguida a ella, mostró un instinto especial para gobernar, probaba por él mismo, investigaba y… llevaba el barco mejor que yo. Su rostro mostraba expresiones que me recordaron a mi 1ª salida nocturna, en la que me acompañó piratacojo. El semblante de mi compañero mostraba esa mezcla de serenidad y bienestar, como si estuviera en comunión con el medio. Sí, este chico tiene un don, presiento que va a ser un buen navegante. Y sigo... que falta el medio recate y desenlace... ![]()
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#3
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Viendo que controlaba mucho mejor de lo que cabía imaginar, y que estaba disfrutando, me dispuse a bajar para dar una cabezada y entrar en calor, pues nuevamente me había enfriado antes de ponerme el suficiente abrigo para que la humedad no me calara en el cuerpo. La condición se la dejé muy clara… a la mínima, tenía que despertarme, por sueño, por aburrimiento, porque viera algo , lo que fuera. Y lo hizo. Bien por él, es un tripulante con el que se puede navegar con la tranquilidad de que si lo dejas al timón te dará aviso a la mínima antes que tomar decisiones por su cuenta.
El motivo de despertarme fue porque conoció las corrientes del cabo. Pese a que íbamos a vela, el barco no conseguía avanzar. Así es Gata. Probó a dar bordos, experimentó y viendo que era inútil me avisó.Yo ya sabía por varias experiencias, que cuando hay fuertes corrientes el barco a menos que esté muy alejado de la costa no pasa. Le mandé a descansar, me tocaba gobernar. Pasé el Cabo finalmente, aunque fue lento y costoso, hasta un poco más allá del arrecife de las sirenas. No quería poner motor por no despertarle, y tuve que abrirme mucho al sur. Ya en la fina linea del horizonte un resplandor se adivinaba: un nuevo día nacía. Ya era lunes, así que tocaba dar la vuelta, pues ese mismo día acababa nuestro largo fin de semana. Los amaneceres de Gata, mi Cabo, siempre me han parecido especiales, ese pico de tierra que divide el mar de Almería en dos. Y ver asomar tímido el sol, tras el arrecife del dedo, y en cuestión de segundos erguirse orgulloso y subir al cielo en forma de bola de fuego, como ave fénix que en lugar de cenizas surge de las entrañas de la mar…. Instantes como esos son los que llenan mi alma de una intima sensación que no sabía describir, pero que me hace sentirme parte del medio y a la vez espectadora intrusa en ese universo especial. Por imágenes como estas, por vivirlas y sentirlas, notar como tus ojos se hacen a la luz, la brisa que refresca las mejillas, el olor a sal, a tierra mojada, a vida… Sí, cada día es el nacimiento de una vida, que continua, como un circulo vicioso, repitiendo días y noches pero cada uno distinto por completo al siguiente. ¿Qué nos deparará este día? ¿y el próximo? Momentos en los que presencio ese espectáculo me hacen desear que sean muchos los días que vea a la mar parir al sol. Y a la luna arropar con su manto de blanco armiño sus aguas y a los que en ella navegamos. A la vez que el sol desperezaba el cielo, mi compañero despertó de su reconfortante sueño con una sonrisa en los labios. Le preparé un bollo con aceite y jamón para desayunar y disfrutamos de una mañana agradable en la que poco a poco el viento iba cayendo. Preparé el café. A media mañana, en mitad de la bahía de Almería, la calma chicha dejó de mecer al cachalote, así que tuvimos que romper el silencio lleno de matices de la mar arrancando el motor. Y así fuimos, con la mayor izada “de adorno” y la cafetera en popa ronroneando. Pero la cafetera que nos propulsaba de pronto empezo a echar humo y a desprender un fuerte olor a quemado. Lo 1º al mirar es que no echaba el chorrillo de agua. Inmediatamente lo paramos y al destaparlo una humareda salió de ahí dentro. Estaba hiriviendo. No se le podía tocar, quemaba, lo dejamos enfriar un poco y lo revisamos, por dentro y por fuera. La entrada de agua parecía a 1ª vista limpia, la hélice bien, todo normal. Las bujías no podían ser pues arrancamos de nuevo y el motor respondió, pero seguía sin refrigerar, y antes de que se volviera a calentar lo paramos. En fin, con un poco de suerte alguna brisita aparecería… pero tras largo rato.. nada. Pensé entonces que fue buena idea dar la vuelta con tiempo de sobra, la bahía tiene unas cuantas millas y a veces puñeteras, así que nunca sabes cuando vas a llegar, menos en mi barco. Viendo que viento no hacía acto de presencia y que la corriente había cambiado, derivándonos hacia atrás, pensé en el dispositivo a poner en marcha en caso de que nos acercáramos a la costa demasiado (por suerte tenía la tranquilidad de que estábamos a 5 o 6 millas de la playa). Era mediodía, y sé que por las tardes siempre hay cofrades en el puerto de Roquetas, así que sería bueno localizar a alguno para que estuviera a la escucha en el 77. No había urgencia, pues siempre nos quedaba el fondeo si nos acercábamos a la costa, pero si el tiempo o lo que sea se complica siempre es bueno mantener comunicación por radio con conocidos, además de que tranquiliza. También pensaba en que, en el caso de que se levantara viento, depende de cómo fuera no sé si sería capaz de entrar por la bocana a vela, nunca lo había hecho. Fui a llamar y ¡¡horror!! Mi telf sin batería ¡menudo fallo! Y a mi compañero solo le quedaba una rayita, así que avisar antes de que fuera tarde. Por fortuna llevaba una pequeña agendita con algunos telfs y entre ellos estaba el de embat, así que le llamé explicándole la situación, para ver si podía ponerse en contacto con algún cofrade de mi zona de los que suelen ir a diario al puerto para que estuviera atento al 77. Ignoraba que la taberna estuviera colgada ese día, pero aún así montó un dispositivo increíble, se había enterado toda España de que mi motor no funcionaba. Al volver a casa y leer el post de Dunic me quedé alucinada. ¡¡Qué grandes sois!! GRACIAS http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=24360 Por fortuna, a la hora o así de la llamada una ligera brisa sureña nos empezó a mover. He de confesar que el tiempo de espera fue terrible, cundió el pánico desde la conversación con embat hasta comunicar por el 77 con alguien conocido, tan angustioso fue que incluso nos tiramos por la borda a modo de “sálvese quien pueda”. ![]() ![]() ![]() Como podéis observar, las aguas de Almería son tan cristalinas como las que más. Una gozada darse un bañito aquí… Había que aprovechar y disfrutar al máximo, como dice mi compañero los agobios no sirven para nada y al fin y al cabo salimos a disfrutar. Y así lo hicimos…¡vaya si lo hicimos! Eso sí, lo siento, ignoraba que media España estaba movilizandose para que alguien de mi zona se pusiera en contacto conmigo ![]() ![]() Lo que empezó como una suave brisa fue arreciando haciendo que el cachalote saltara alegre entre las aguas, acompañado en varias ocasiones por los delfines. Ahí fue cuando mi compañero más disfrutó, todo el trapo arriba, una ligera escora y el controlando la caña como si lo hubiera hecho toda la vida. ¡¡Si hubiérais visto su expresión!! Si, pronto tendremos un nuevo armador en la taberna, ya tiene el salitre metido en las venas, así que no hay salvación para él. Será un gran patrón Pampano , el primer cofrade que conocí personalmente en la taberna, siempre ha sido mi ángel de la guarda. Siempre respondiendo a mis llamadas, es a la persona que suelo llamar cuando voy a salir sola a navegar, a la que le doy la brasa cuando alguien (o yo) estoy en apuros. Es un amigo, y ahí estaba, ya avisado por media taberna, hablando conmigo por el 77. Como navegábamos sin problemas le dije que no era necesario que salieran a remolcarnos, barajamos 2 posibilidades, probar a entrar a Aguadulce o si no nos veíamos capaces pasar de largo y llegar hasta Roquetas y ya saldrían a la bocana a por nosotros. Por lo que me comentaba pampano en esa zona el viento había caído bastante aunque a nosotros aun nos soplaba para probar a maniobrar a vela y más sin saber. Pero a medida que nos acercamos a mi puerto vimos que sí, que el viento había caído. Nueva comunicación con Pámpano, ya estábamos a la altura de la piscifactoría y nos veía (ya me dirás que prismáticos tienes jodio, que son buenos einn). Me dijo que nos veia y que mi barco pintaba muy muy bien navegando con todo el trapo… jo… y yo me enorgullecí como nunca de mi viejo cascarón. Le comunicamos que optabamos por intentar entrar en aguadulce y llegar hasta la bocana, para con un poco de suerte abarloarnos a la gasolinera, alguna vez tenía que ser la 1ª vez que entrara a vela. Ya enfilando con la proa la entrada probamos, por aquello de que quizá el motor tras todo el día en frío arrancaría y ¡¡arrancó!!… ¡Qué jodío! Dijo mi compañero. ¿Ves? Es lo que pasa siempre en el Cachalote. Y risas… Al final entramos sin problemas a motor. Por un lado era tranquilizante la idea de estar seguros, pero por otro, para mis adentros, me decepcionó un poco no entrar a vela, pues las condiciones eran ideales (viento suave por la aleta) y acompañada… pocas ocasiones tendría así para probar. Aunque… mejor no tentar a la suerte. Ya amarrados vimos un plástico muy fino que la toma de agua había escupido. Eso era lo que había taponado la entrada e impedía que el motor refrigeraba. Pero, ¿sabeis? No me dio rabia, todo lo contrario, gracias a eso no hubieron prisas por regresar, pasamos noche y dia completo en la mar, disfrutamos de un baño en aguas mansas y de una tarde galopando entre las olas. Y de muchos momentos especiales. Recogimos con la sensación de despedida del cachalote. Hasta la próxima viejo cascarón. Tomamos un café y mi compañero me dejó en casa para proseguir su camino de vuelta al hogar. Te esperaré para una próxima, ya lo sabes. ![]() Sí, es un hecho, la idea de convocar tripus ha sido fantástica, pues cada uno de los que me han visitado ha sido un mundo por descubrir, personas especiales con las que he compartido muy muy buenos momentos, en puerto y en la mar. Gracias, de corazón
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#4
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Cita:
Tener claro cómo entrar a vela por si lo necesitas alguna vez, es importante, y te va a ayudar a entrar más tranquila en caso de urgencia. Y si practicas la maniobra...te ahorrarás sustos. ![]() ![]() ![]() Embat |
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#5
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Cita:
Por cierto, ya te di las gracias a través del móvil, pero me reitero, gracias por estar ahí. por la cadena, y por ser mi amigo ![]()
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#6
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¡¡¡POLEN, ME ENCANTA LEERTE!!! eres capaz de mostrar lo que a lo mejor muchos sentimos en un simple momento a bordo del barco, pero que no sabemos contar así.
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#7
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Cita:
![]() La verdad es que he escrito un tocho que poca peña habrá sido capaz de leer entero, pero es en cierto modo mi homenaje a los cofrades que me han acompañado a navegar. Te citaré parte de un sms que recibí al dia siguiente de nuestra salida, ya en frío y desde la distancia (espero que mi compañero de finde no se moleste, solo pondré un trocito). Cito: "Gracias a ti por colaborar en mi decisión definitiva de tener un velero" Y sabes, esa frase transmite muchísimo más que toda la parrafada que he soltado, pues alguien que sopesaba comprar un barco ahora está convencido y mi barco ha ayudado un poco. Y eso.... eso no tiene precio. El poder acercar a alguien que lo desea en la mar, el ver expresiones que me son familiares, el escuchar sus sensaciones o simplemente presenciarlas... ¡¡qué bonito es eso! Es lo bueno que tiene esta taberna, que pasa de lo virtual para acercar a las personas con una especial camaradería y consigue no solo que pasemos buenos ratos, sino que podamos navegar más y mejor los que tenemos barco y sobretodo los que no. Así pues es muy cierto eso que dicen de que el que no navega es porque no quiere. Y cofrades como tu, u otros que también han pasado por el cachalote siempre tendrán su lugar a bordo, pues un barco no es solo un medio, sino un cofre de historias, de tertulias, de recuerdos que atesoran sus mamparos y que ahí quedarán para siempre (coño que cursi estoy hoy) ![]()
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