![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
#3
|
||||
|
||||
|
Viendo que controlaba mucho mejor de lo que cabía imaginar, y que estaba disfrutando, me dispuse a bajar para dar una cabezada y entrar en calor, pues nuevamente me había enfriado antes de ponerme el suficiente abrigo para que la humedad no me calara en el cuerpo. La condición se la dejé muy clara… a la mínima, tenía que despertarme, por sueño, por aburrimiento, porque viera algo , lo que fuera. Y lo hizo. Bien por él, es un tripulante con el que se puede navegar con la tranquilidad de que si lo dejas al timón te dará aviso a la mínima antes que tomar decisiones por su cuenta.
El motivo de despertarme fue porque conoció las corrientes del cabo. Pese a que íbamos a vela, el barco no conseguía avanzar. Así es Gata. Probó a dar bordos, experimentó y viendo que era inútil me avisó.Yo ya sabía por varias experiencias, que cuando hay fuertes corrientes el barco a menos que esté muy alejado de la costa no pasa. Le mandé a descansar, me tocaba gobernar. Pasé el Cabo finalmente, aunque fue lento y costoso, hasta un poco más allá del arrecife de las sirenas. No quería poner motor por no despertarle, y tuve que abrirme mucho al sur. Ya en la fina linea del horizonte un resplandor se adivinaba: un nuevo día nacía. Ya era lunes, así que tocaba dar la vuelta, pues ese mismo día acababa nuestro largo fin de semana. Los amaneceres de Gata, mi Cabo, siempre me han parecido especiales, ese pico de tierra que divide el mar de Almería en dos. Y ver asomar tímido el sol, tras el arrecife del dedo, y en cuestión de segundos erguirse orgulloso y subir al cielo en forma de bola de fuego, como ave fénix que en lugar de cenizas surge de las entrañas de la mar…. Instantes como esos son los que llenan mi alma de una intima sensación que no sabía describir, pero que me hace sentirme parte del medio y a la vez espectadora intrusa en ese universo especial. Por imágenes como estas, por vivirlas y sentirlas, notar como tus ojos se hacen a la luz, la brisa que refresca las mejillas, el olor a sal, a tierra mojada, a vida… Sí, cada día es el nacimiento de una vida, que continua, como un circulo vicioso, repitiendo días y noches pero cada uno distinto por completo al siguiente. ¿Qué nos deparará este día? ¿y el próximo? Momentos en los que presencio ese espectáculo me hacen desear que sean muchos los días que vea a la mar parir al sol. Y a la luna arropar con su manto de blanco armiño sus aguas y a los que en ella navegamos. A la vez que el sol desperezaba el cielo, mi compañero despertó de su reconfortante sueño con una sonrisa en los labios. Le preparé un bollo con aceite y jamón para desayunar y disfrutamos de una mañana agradable en la que poco a poco el viento iba cayendo. Preparé el café. A media mañana, en mitad de la bahía de Almería, la calma chicha dejó de mecer al cachalote, así que tuvimos que romper el silencio lleno de matices de la mar arrancando el motor. Y así fuimos, con la mayor izada “de adorno” y la cafetera en popa ronroneando. Pero la cafetera que nos propulsaba de pronto empezo a echar humo y a desprender un fuerte olor a quemado. Lo 1º al mirar es que no echaba el chorrillo de agua. Inmediatamente lo paramos y al destaparlo una humareda salió de ahí dentro. Estaba hiriviendo. No se le podía tocar, quemaba, lo dejamos enfriar un poco y lo revisamos, por dentro y por fuera. La entrada de agua parecía a 1ª vista limpia, la hélice bien, todo normal. Las bujías no podían ser pues arrancamos de nuevo y el motor respondió, pero seguía sin refrigerar, y antes de que se volviera a calentar lo paramos. En fin, con un poco de suerte alguna brisita aparecería… pero tras largo rato.. nada. Pensé entonces que fue buena idea dar la vuelta con tiempo de sobra, la bahía tiene unas cuantas millas y a veces puñeteras, así que nunca sabes cuando vas a llegar, menos en mi barco. Viendo que viento no hacía acto de presencia y que la corriente había cambiado, derivándonos hacia atrás, pensé en el dispositivo a poner en marcha en caso de que nos acercáramos a la costa demasiado (por suerte tenía la tranquilidad de que estábamos a 5 o 6 millas de la playa). Era mediodía, y sé que por las tardes siempre hay cofrades en el puerto de Roquetas, así que sería bueno localizar a alguno para que estuviera a la escucha en el 77. No había urgencia, pues siempre nos quedaba el fondeo si nos acercábamos a la costa, pero si el tiempo o lo que sea se complica siempre es bueno mantener comunicación por radio con conocidos, además de que tranquiliza. También pensaba en que, en el caso de que se levantara viento, depende de cómo fuera no sé si sería capaz de entrar por la bocana a vela, nunca lo había hecho. Fui a llamar y ¡¡horror!! Mi telf sin batería ¡menudo fallo! Y a mi compañero solo le quedaba una rayita, así que avisar antes de que fuera tarde. Por fortuna llevaba una pequeña agendita con algunos telfs y entre ellos estaba el de embat, así que le llamé explicándole la situación, para ver si podía ponerse en contacto con algún cofrade de mi zona de los que suelen ir a diario al puerto para que estuviera atento al 77. Ignoraba que la taberna estuviera colgada ese día, pero aún así montó un dispositivo increíble, se había enterado toda España de que mi motor no funcionaba. Al volver a casa y leer el post de Dunic me quedé alucinada. ¡¡Qué grandes sois!! GRACIAS http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=24360 Por fortuna, a la hora o así de la llamada una ligera brisa sureña nos empezó a mover. He de confesar que el tiempo de espera fue terrible, cundió el pánico desde la conversación con embat hasta comunicar por el 77 con alguien conocido, tan angustioso fue que incluso nos tiramos por la borda a modo de “sálvese quien pueda”. ![]() ![]() ![]() Como podéis observar, las aguas de Almería son tan cristalinas como las que más. Una gozada darse un bañito aquí… Había que aprovechar y disfrutar al máximo, como dice mi compañero los agobios no sirven para nada y al fin y al cabo salimos a disfrutar. Y así lo hicimos…¡vaya si lo hicimos! Eso sí, lo siento, ignoraba que media España estaba movilizandose para que alguien de mi zona se pusiera en contacto conmigo ![]() ![]() Lo que empezó como una suave brisa fue arreciando haciendo que el cachalote saltara alegre entre las aguas, acompañado en varias ocasiones por los delfines. Ahí fue cuando mi compañero más disfrutó, todo el trapo arriba, una ligera escora y el controlando la caña como si lo hubiera hecho toda la vida. ¡¡Si hubiérais visto su expresión!! Si, pronto tendremos un nuevo armador en la taberna, ya tiene el salitre metido en las venas, así que no hay salvación para él. Será un gran patrón Pampano , el primer cofrade que conocí personalmente en la taberna, siempre ha sido mi ángel de la guarda. Siempre respondiendo a mis llamadas, es a la persona que suelo llamar cuando voy a salir sola a navegar, a la que le doy la brasa cuando alguien (o yo) estoy en apuros. Es un amigo, y ahí estaba, ya avisado por media taberna, hablando conmigo por el 77. Como navegábamos sin problemas le dije que no era necesario que salieran a remolcarnos, barajamos 2 posibilidades, probar a entrar a Aguadulce o si no nos veíamos capaces pasar de largo y llegar hasta Roquetas y ya saldrían a la bocana a por nosotros. Por lo que me comentaba pampano en esa zona el viento había caído bastante aunque a nosotros aun nos soplaba para probar a maniobrar a vela y más sin saber. Pero a medida que nos acercamos a mi puerto vimos que sí, que el viento había caído. Nueva comunicación con Pámpano, ya estábamos a la altura de la piscifactoría y nos veía (ya me dirás que prismáticos tienes jodio, que son buenos einn). Me dijo que nos veia y que mi barco pintaba muy muy bien navegando con todo el trapo… jo… y yo me enorgullecí como nunca de mi viejo cascarón. Le comunicamos que optabamos por intentar entrar en aguadulce y llegar hasta la bocana, para con un poco de suerte abarloarnos a la gasolinera, alguna vez tenía que ser la 1ª vez que entrara a vela. Ya enfilando con la proa la entrada probamos, por aquello de que quizá el motor tras todo el día en frío arrancaría y ¡¡arrancó!!… ¡Qué jodío! Dijo mi compañero. ¿Ves? Es lo que pasa siempre en el Cachalote. Y risas… Al final entramos sin problemas a motor. Por un lado era tranquilizante la idea de estar seguros, pero por otro, para mis adentros, me decepcionó un poco no entrar a vela, pues las condiciones eran ideales (viento suave por la aleta) y acompañada… pocas ocasiones tendría así para probar. Aunque… mejor no tentar a la suerte. Ya amarrados vimos un plástico muy fino que la toma de agua había escupido. Eso era lo que había taponado la entrada e impedía que el motor refrigeraba. Pero, ¿sabeis? No me dio rabia, todo lo contrario, gracias a eso no hubieron prisas por regresar, pasamos noche y dia completo en la mar, disfrutamos de un baño en aguas mansas y de una tarde galopando entre las olas. Y de muchos momentos especiales. Recogimos con la sensación de despedida del cachalote. Hasta la próxima viejo cascarón. Tomamos un café y mi compañero me dejó en casa para proseguir su camino de vuelta al hogar. Te esperaré para una próxima, ya lo sabes. ![]() Sí, es un hecho, la idea de convocar tripus ha sido fantástica, pues cada uno de los que me han visitado ha sido un mundo por descubrir, personas especiales con las que he compartido muy muy buenos momentos, en puerto y en la mar. Gracias, de corazón
__________________
Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes
|
|
|