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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Un par de ronditas
mientras pido consejo a los sabios sobre un tema que me preocupa a partir de una mala, pero instructiva experiencia.Después de una navegación con rasca, mucho meneo y pantocazos, empecé a notar una cantidad anormal de agua en la sentina (1/2 litro al día). El asunto requería investigación. En una primera exploración de grifos de fondo, depósitos de agua, eje, pernos y todo elemento susceptible de dejar pasar agua, no conseguí encontrar la fuga. Cuando navegaba la entrada era mayor, así que repasé todas las mangueras y latiguillos del motor. Observé que una abrazadera de la refrigeración del agua del mar estaba húmeda y supuraba, ¡ya tenía al ratón! La cambié, lo sequé todo y me fui a dormir contento... No volví al barco hasta tres días después, levanté la pana de la sentina y... ¡aparecieron muchos litros de agua! La cosa empezaba a ponerse seria. Durante cinco días estuve junto a un par de amigos desmontando medio barco, secando con secador todo el fondo, llenando y vaciando depósitos de agua buscando poros (llevo 400 l.), pintando de acuarela por todas partes para ver si descubría por donde llegaba la gotita continua a la sentina, aislando con silicona los pernos de la orza para ver si alguno estaba mal... Y nada. Me sentía ridiculo e impotente por no poder encontrar la dichosa fuga. La verdad es que la investigación resultaba algo complicada debido a que mi velero (35 pies) tiene un estético, pero poco práctico contramolde, debajo de las panas que me impiden ver directamente el casco. El desenlace. Después de cinco días de infructuosa búsqueda llegamos al viernes por la tarde a las 19'30 horas. Sentado en el suelo de la dinette, desmoralizado, abro por enésima vez la puerta de debajo del fregadero, inspecciono nuevamente todas las tuberías, agarro el grifo de fondo e intento moverlo con algo más de fuerza que en ocasiones anteriores y...¡sorpresa! Me quedó con todo el grifo de fondo en la mano, en una milésima de segundo miro el casco y veo el fondo del mar matarile, rile rile por el nuevo agujero. Inmediatamente el mar comenzó a embarcarse por aquel lugar. En un acto reflejo volví a poner el grifo de fondo en su lugar y el agua dejó de brollar. La rosca pasacascos estaba seccionada justo en la parte oculta por el grosor del mismo casco. Comenzaron los gritos, lo bueno es que estábamos amarrados y éramos tres. Lo malo es que mi puerto no tiene grua, la más cercana está a 15 millas. Después de la primera impresión, nos tranquilizamos y nos pusimos a pensar. Con una rosca sinfin de esas que se usan para colgar lámparas y una goma improvisamos un espiche que conseguimos colocar desde fuera con la ayuda de la auxiliar. Aunque parezca sencillo, no dejaba de resultar acongojante (por decirlo suave) ver como el agua entraba a raudales en determinados momentos de la reparación. El apaño de urgencia funcionó y taponamos medianamente bien la vía, pero no era una solución definitiva. Por suerte uno de mis compañeros había trabajado en un almacen de fontanería, telefoneamos al dueño e hizo el favor de proporcionarnos todo lo necesario para una reparación completa. Cambiamos todo el conjunto con el barco en el agua con más inquietantes entradas de agua, pero creo que quedó perfecto y seguirá así hasta la próxima varada. Aunque ahora le presto mucha más atención a todos los grifos. A pesar del incidente creo que tuve mucha suerte, la tubería se soltó en el puerto y yo estaba allí. En cualquier otro caso, el barco podría estar ahora mismo en las profundidades marinas. Reflexión final. La rotura del pasacascos debió producirse en algún pantocazo el día de la mala mar. Son cosas que crees que nunca te van a ocurrir a tí, que lo tienes todo bien, pero me ocurrió. Seguramente, alguna vez volveré encontrarme en la misma situación meteorológica, a cuatro horas de la costa y solo con mi mujer. Como ya he vivido esta experiencia quiero minimizar el temor a este imprevisto. Es por ello que pido a los doctos en el tema que me ilustren en el siemrpe pavoroso accidente de una entrada de agua. Lo primero que voy a hacer es comprar espiches. La teoría la tengo más o menos clara, sé que se pueden improvisar con cualquier trapo untado de aceite pero me quedan muchas dudas. En la situación que yo me encontraba era totalmente imposible tirarme al agua para taponarlo desde fuera, prácticamente gobernaba en solitario y el mar estaba muy mal. La principal pregunta sería como taponer un agujero desde dentro, rápidamente y de manera fiable. ¿Qué espiches son mejor, los de madera o los de goma? ¿Colocándolos por dentro aguantan bien o es recomendable reforzarlos de algún modo? Saludos a todo aquel que ha aguantado todo el rollo, pero yo me asusté y agradecería consejos y experiencias similares con el fin de seguir acumulando saber para enfrentarme a nuestro querido mar. |
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