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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#30
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Veo que se sigue discutiendo sobre Colón sin ninguna seriedad científica.
![]() No quisiera ser pedante (¡Dios me libre!) , pero D. Claudio Sánchez-Capuchón, en su famoso libro de historia apócrifa ”Las verdades del barquero”, cuenta que el insigne poeta D. José de Espronceda había escrito una “Canción del Almirante” sobre la conocida querencia del descubridor de América, Almirante de Castilla, al Real Madrid. ¿Que en qué se basaba Espronceda para tal afirmación y, por ende, Sánchez-Capuchón? Pues nada más y nada menos que en las propias afirmaciones del Almirante, vertidas en una primera copia* de las Capitulaciones de Santa Fe -17 de abril de 1492-hoy desaparecida por manos envidiosas. En esa copia constaba claramente lo siguiente (nótese sobre todo lo transcrito en negrita) por deseo expreso de D. Cristóbal:“Las cosas suplicadas y que Vuestras Altezas dan y otorgan a D. Cristóbal Colón en alguna satisfacción de lo que ha de descubrir en las mares Oceánicas, del viaje que ahora, con la ayuda de Dios, ha de hacer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que siguen: Primeramente, que Vuestras Altezas, como señores que son de las dichas mares Océanas, hacen desde ahora al dicho D. Cristóbal Colón socio sempiterno del Real Madrid y su Almirante en todas aquellas islas y tierras firmes que por su mano o industria se descubrieren o ganaren en las dichas mares Océanas, para durante su vida, y, después dél muerto [de muerto él], a sus herederos o sucesores… De esta “Canción del Almirante”, que más abajo reproduzco, también dejó constancia D. Marcelino Peléndez Celayo en su “Historia de los celosos españoles”, donde explica también los motivos que movieron a nuestro poeta a cambiar el nombre y el tema, ante la manifiesta inquina de algunos que le hacían la vida imposible al poeta madrileño (aunque nacido en Pajares de la Vega, Badajoz). Se nota, no obstante, que aprovechó lo que pudo la rima para la Canción del pirata posterior. Canción del Almirante Con cien pregones por barba -más faltándoles escuela- gritan mostrando la muela forofos de folletín. Postulan, farfullan, claman, y pretenden que es sabido ¡hay que ser bien atrevido! de Colón cuentos sin fin. La sangre en vena se hiela, en la frente el pensamiento, por fuerza calenturiento, se cubre de rojo tul y ya medio turulata -la mente que no la boca- escupe violenta estopa que aviva a cualquier gandul. “Arrasa, madriles mio, sin temor, que ni andalú saborío ni acólitos del barça tu meta a vencer alcanza ni a contener tu balón. Treinta tretas le hemos hecho ante el pecho al avilés y han caído ante tus dones mil felones por tus pies. Que es el blanco mi tesoro que es merengue mi verdad y pido en mi testamento en el Madrid siempre estar. Allá se cojan la perra torpes bueyes por un ariete que yerra, porque aquí el portero mío los para en frío y estío aunque pongan muchos fuelles. Y no falla, no la cuela, en triquiñuela o con furor, da en el pecho -es un hecho- del valor. Que es el blanco mi tesoro que es merengue mi verdad y pido en mi testamento en el Madrid siempre estar. A la voz de ¡blanco viene! es de ver como tiembla y se entretiene el cancerbero rival rezando, que tire mal el punta que ve correr. En apuestas yo aniquilo al vencido por retar sólo quiero que comprenda la grandeza del solar. Que es el blanco mi tesoro que es merengue mi verdad y pido en mi testamento en el Madrid siempre estar. ¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río; no me abandone la suerte y al mismo que me condena lo he de ver yo en antena por siete goles perdío. Y si pierdo ¿qué es la liga? por perdida ya la di cuando el mundo de la champion muchas veces conseguí. Que es el blanco mi tesoro que es merengue mi verdad y pido en mi testamento en el Madrid siempre estar. Son mi música mejor bellezones, el estrépito y clamor de aplausos encedidos del negro odiar los quejidos y el rabiar de perdedores. Soy el primero estoy contento no es momento de penar yo me duermo sosegado, arrullado… tras, yantar. Que es el blanco mi tesoro que es merengue mi verdad y pido en mi testamento en el Madrid siempre estar. Notas.- * De esta copia parece que supo por su maestro, el superdotado y erudito sacerdote D. Alberto Rodríguez de Lista y Aragón, más conocido por Alberto Lista y por la calle de Madrid que llevó su nombre y la estación de metro que todavía lo lleva. |
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