A levante siempre el cabo gata, majestuoso. La playa, en el corazón de la bahía, tiene aún antiguas torres, defensas por cuyas piedras los siglos se adhieren. El viento allí siempre es muy duro, y el oleaje muy fuerte, pero los viejos pescadores que aún quedan están curtidos
Y al norte la extensa marinilla, que tantas veces los chiquillos hemos correteado y nos hemos llenao los pies de pinchos secos porque ibamos en chanclas
A poniente sigue extendiéndose la bahía, viéndose Almería, la ciudad que siempre vive frente al mar
Y no es porque sea mi playa, mi tierra, pero es que aseguro que jamás vi el sol dormirse y regalarnos tanta calidez como aquí, ese fuego con el que nos baña. Es impresionante, es lo más hermoso de nuestra costa, incluso cuando las nubes intentan esconderlo, se mezcla la plata y el oro
