
Hace muchos años un amigo navegante -desgraciadamente ya fallecido- me comentó que había notado navegar en su velero le eliminaba el dolor de espalda. No podía entenderlo porque para ese mal recomiendan reposo absoluto, pensé que seguramente sería algún tipo de sugestión de alguien que amaba profundamente la vela.
Pasados los años conocía a hipoterapeutas que usan el movimiento de la grupa de un caballo para curar problemas motores de personas accidentadas.
La conversación trataba de los esguinces, pues me sorprendí que ahora no prescriben reposo, sino reforzar la musculatura. Aquello tenía una explicación: el suave movimiento de balanceo de un velero, hace que los músculos se refuercen haciendo el efecto de faja. También entrenan el equilibrio y ayudan a que el cerebro se anticipe a los movimientos forzados que pueden agravar una lesión. Cada lumbalgia es distinta y tiene una causa pues normalmente el dolor es una manifestación acarreada por otro desequilibrio. Por ejemplo en los caballos enteros (no castrados) son frecuentes las lumbalgias ocasionadas por el pinzamiento de una especie de tendón que sujeta los testículos. El dolor tan intenso en esa parte, hace que compensen con la grupa y finalmente acaban padeciendo lumbalgia. Recuerdo también que un día perdí la suela muy fina de un calzado de verano. No se notaba apenas y seguí con mi actividad. Al final del día el dolor era insoportable. En el caso de lesiones de columna –por accidentes como se describe aquí- , lo que digo puede estar totalmente contraindicado.
El caso es que los movimientos de una motora son totalmente distintos a los de un velero. En las primeras, navegando a mucha velocidad, es una sucesión de golpes secos, cuando se navega a poca velocidad, se produce un “cuchareo”. En los veleros, -sobre todo en ceñida- se adquiere una escora y un cabeceo lento y cadencioso. Este decía mi amigo Manolo Mascato (este último era el nombre de su barco), para curarse la espalda.
Se sentaba en la brazola, se estiraba, respiraba hondo y decía:
“Esto de la vela es terapéutico. me subo al barco y me ahorro un montón de analgésicos, antidepresívos y ansiolíticos.”

