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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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para tod@sEs una palabra, ahora en desuso, que se utiliza para designar a la persona que profesa el arte de la navegación; o sea que su oficio es el de marinero, navegante o traficante por la mar. Y si lo piensas está muy bien inventada. Aquí en Sevilla se fundó en 1569 la primera Universidad de Mareantes, de la que ya hablamos en otro hilo, que acogía y adiestraba a los pilotos y capitanes de la Carrera de Indias igualmente a los maestres y armadores. La labor desarrollada por esta Universidad es un tema pocas veces mencionado pero marcó un hito mundial en la historia de las enseñanzas náuticas, además de otras actividades pues también se ocupaba de todo lo relativo a las naos en ruta hacia las Indias, al diseño, construcción y aparejamiento de los barcos. ![]() El aficionado a estos temas tiene aquí, en la Casa de Contratación y el Archivo de Indias su cielo particular. Pero a eso no voy. Antes del verano fui al Real Alcázar de Sevilla, que para quien no lo sepa es uno de los palacios en activo más antiguos de todo el mundo, a una conferencia que se daba en el llamado Cuarto del Almirante que es precisamente donde estaba antes situada la Casa de Contratación y que ahora lo han reconvertido en un salón de actos. Allí rodeado cuadros como los de la Toma de la Loja por Fernando el Católico o Las postrimerías de San Fernando me podían estar hablando sobre la oxidación del hierro dulce sobre un lecho de toallas mojadas y no me hubiese importado. Pero de lo que quería hablaros es de una sala aneja a este Cuarto que para muchos visitantes pasa desapercibida que en el pasado era la Sala de Audiencias y ahora, a simple vista, es una desarbolada capilla. No sé qué le pasa esto a esta impresionante sala cuadrada, porque tiene una techumbre del siglo XVI de tracería geométrica probablemente inspirada por el sofisticado rey almohade Al-Mutamid, las paredes forradas en tela rojiza con los escudos de armas de insignes mareantes pero inexplicablemente no interesa al visitante que se asoma a la sala y retrocede como si lo que contuviera la sala no tuviera la importancia necesaria como para desaprovechar su tiempo de estancia en el Real. Quizás si supieran que en ese banco corrido que rodea la estancia se sentaban los cosmógrafos y los marinos para expresar sus conocimientos y diseñar futuras expediciones como la vuelta al mundo de Magallanes, las aventuras de Balboa, Ponce de León o Solís entraran y vieran el tesoro que encierra el retablo que preside el pequeño altar con la pintura más antigua que se conoce del descubrimiento de América y que es finalmente el objetivo del hilo: ![]() La Virgen de los Mareantes Antiguamente la patrona, la Stella Maris de los marineros, no fue como ahora la Virgen del Carmen (que puso de moda el teniente general Antonio Barceló cuando embarcó esta imagen en su navío El Terrible) porque podía ser de cualquier advocación. Aparte del indiscutible San Telmo; la Virgen del Buen Aire, la Virgen del Rosario, de la Victoria, o de los Remedios ocupaban las preferencias de los navegantes aunque cada región, ciudad o casi cada barco tenía su protectora particular. Aquí en Sevilla estaba y está en la catedral la Virgen de la Antigua, a la que se encomendaban los marineros antes de embarcarse y a la vuelta le ofrecían lámparas de plata americana que todavía permanecen en su capilla. En esta era de los descubrimientos; Sevilla era la puerta de entrada al Nuevo Mundo y se convirtió en la ciudad más importante de España y de Europa, rumbo del comercio occidental y su riqueza atraía a gentes de todo tipo para hacer fortuna. ![]() Uno de ellos fue un pintor alemán que después de pasar un tiempo en Córdoba donde se casó y españolizó su nombre, se presentó en 1508 en Sevilla como Alejo Fernández donde fue contratado por el Cabildo para trabajar en el retablo de la Catedral. En esa euforia económica del tráfico con las Indias, le contrata, valga la redundancia, la Casa de Contratación para que pintara un cuadro de una nueva y particular Virgen de los Mareantes y Alejo ,influido por la Virgen de la Antigua que tanto había visto en la catedral, comenzó a pintar hacia 1535 una colosal Virgen que amparara bajo su manto la epopeya que estaban viviendo. Y claro, bajo su manto pintó a sus intervinientes, los indios de la nueva tierra, algunos personajes ilustres que lo hicieron posible y por supuesto los barcos. Los expertos todavía están discutiendo quienes están representados en estos devotos personajes del cuadro pero si os fijáis bien en lo profundo de su manto, con más sombras que claros hay figuras de los indígenas americanos taínos y caníbales; más cercanos y arrodillados a la derecha vemos a Fernando el Católico y a su lado con su capa roja al emperador Carlos V y desde atrás mira el canónigo Sancho de Matienzo. ![]() A la izquierda un grupo formado de izquierda a derecha por Cristóbal Colón (aunque a Colón nunca lo pintaron en vida y hay muchas interpretaciones de su cara, los expertos creen que este era su verdadero aspecto) junto a Yáñez Pinzón, Américo Vespucio o Juan de la Cosa y Solís. ![]() Más abajo les toca a las embarcaciones, que nunca antes se habían mostrado en un tema mariano, con sus pendones flotando en el viento, pero que a mi parecer son más mediterráneas que atlánticas. En aquellos incipientes tiempos de las nacionalidades estos pendones no tenían una forma permanente y se modificaban con las conquistas, los matrimonios entre los diferentes reyes y las herencias. La galera de la izquierda lo tiene blanco y verde (El blanco del imperio almohade y el verde de los Omeyas) probablemente fuera de origen andaluz y fundamento, quizás, del modelo que tomó Blas Infante para crear la actual bandera andaluza. ![]() La otra galera con rojo y blanco quizás fuera de la Corona de Aragón ya que la mayoría de las galeras de esa época eran de esa procedencia y navegaban esencialmente por el Mediterráneo por eso es raro verlas en esta representación. Lo normal sería, aunque están pintadas, que fueran carabelas y sus hermanas: las naos y las carracas que fueron las que evolucionaron para convertirse en la nave por antonomasia en la ruta de América: el galeón. Sin embargo pinta a la izquierda dos barcos abarloados que tienen toda la pinta de ser Sagetias más propia de la costa catalana. No quiero extenderme más para no ser pesado ya que la mejor prueba del algodón es verlo directamente así que cuando entréis en el Alcázar (1) os aconsejo que vayáis a la derecha en el Patio de la Montería (3 rosa) y no sigáis al tropel que se dirige a la maravillosa entrada del Palacio Mudéjar (5 rojo) porque el cuadro en cuestión está en el Cuarto del Almirante. (4 crema) ![]() Saludos Andrés
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Editado por anboro en 06-10-2013 a las 12:10. |
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