Tapio a seiscientas y pico millas de las Azores, a su ritmo de 60 millas diarias, pues eso, aunque lleva el viento de cola, como dicen los aviadores, unos diez días. Él y el spinakker no están hechos el uno para el otro. Pero el Windy, que se la tiene jurada, le prepara nuevas encalmadas de a kilo.
Markuay, según rumores, ha ido a su encuentro con unas cervezas con pulmonía,, dado lo que bien que dice pasarlo el chavalin de los territorios vikingos. Sus palabras al marinero del club: "¿Ni un español que se lo pase así? A eso le pongo yo remedio".



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A ver si encuentro un buen rato libre y traduzco el informe de Knox. El traductor mecánico es macarrónico de cojones. Hay, como no podía ser de otra manera, cosas muy interesantes en él.



