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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Jeje.
Muy ameno y bueno el relato. Y felicidades por el logro conseguido. Para la gente acostumbrada al mar y chuceada con los barcos no tendrá valor, pero está claro que al principio de fácil no tiene nada por el montón de imprevistos que pueden surgir. Y más con almiranta y pequeño incluido (que por cierto se ve muy alto en la foto para 5 años no? O será la foto). Pues a la espera del relato del viaje de vuelta al puerto de partida. No nos hagas esperar mucho ![]() ![]()
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Mucho hablar de Trafalgar.........Y poco de Cartagena de Indias en el año del señor de 1741..........Dios salve a Blas de Lezo por su heroica patada en el culo a los hijos de la Gran.......Y además nos reflejan como venales y corruptos. Pero se olvida intencionadamente que Blas de Lezo consiguió derrotar a la armada de guerra más potente de la historia hasta el desembarco en Normandía. Y el rey inglés, derrotado, prohibió a los historiadores que escribieran lo que había pasado. |
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#2
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Soy un paisano tuyo y me alegro de que consiguieras tu proposito.
Yo estuve el sabado en Roda de Bara y la verdad es que es mar estaba incomodo. Recuerdo la primera vez que llegue a otro puerto y amarre y la sensacion fue irrepetible. Es la primera de un monton de sensaciones que te estoy seguro te esperan. ![]() ![]() |
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#3
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Muchas gracias a todos por vuestros parabienes e invitaciones. Pero no me he resistido a decir, mientras os preparo el resto del relato, que mi grumete cumplió cinco primaveras en Abril. Es otra de las ilusiones de mi vida cumplidas...
![]() Salud ![]()
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Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar. José Antonio Labordeta. Y si quieres escucharla, pincha abajo |
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#4
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Al final, sí has dicho el nombre de la empresa de charter... Jejejeee...
Es posible que un barco no tenga nombre propio? No debería ponerlo en algún papel o contrato o algo? |
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#5
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Venga, compañero, sigue escribiendo el relato.
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#6
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Desde que has abandonado las plazas y te dedicas a hacer travesías, no hay quien hable con su señoría.
Estamos expectantes con el relato de vuelta, no nos hagas esperar. Roncitos para todos. ![]() |
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#7
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Día 2. Por la tarde:
Bueno, pues a comer. Siguiendo el consejo del marinero (bueno, bonito, barato), comemos en el primer restaurante por el que pasamos: La Bocana. No pensaron mucho el nombre. Comemos bien. En la mesa de al lado se sientan cuatro personas, como oímos su conversación (eran productores de cine) caímos en la cuenta de que estamos en una ciudad de cine, en pleno festival. Y nosotros, como los actores famosos en Cannes: llegamos con nuestro barco, amarramos, comemos… ¡con dos cojones! Para bajar la comida toca pasear. El puerto queda un poco apartado de la ciudad en sí, pero está adosado a una urbanización preciosa, casas de dos alturas pintadas en blanco y azul, todo muy recoleto y coqueto. Ascendemos unas escaleras, las vistas son preciosas. Ahora estamos sobre un nido de ametralladoras del bando republicano de la guerra civil y, un poco más abajo, una playa nudista. Libertad, libertad, libertad. Paseamos muy, muy quedamente. A la vuelta, ya en el puerto, pasamos por unos chiringuitos y no nos resistimos a tomar algo. Nos hicieron un batido natural de frutas espectacular, como el chiringuito, decorado en plan asiático y con música chill-out. No sé si estamos en Sitges, California o Bora-Bora, pero hay que ir pensando en marchar. Vamos hacia el barco. Cuando ya estamos llegando… ¡a tomar por saco el buen rollo! La Guardia Civil en el pantalán. No puede ser. Otra vez no. Por favor. Veo que están con los papeles de otro barco amarrado a mi popa, casualmente de la misma compañía de charter. Les saludo, buenas tardes, subimos a nuestro barco… ¿vendrán también aquí? No pasa nada, ayer revisé la documentación, pero… y el marinero, ¿vendrá a cobrarnos? A los diez minutos, como no aparece, digo: oye, vámonos. Pero no quiero que los civiles, que están en su barco fotocopiando la documentación del otro, piensen que huyo (aunque me cogerían antes de tocar una amarra), así que me acerco, les digo si no hay problema en que me vaya, me preguntan si llevo mi contrato y mi título, asiento, y ya está. Un poco inquieto le explico a la Almiranta la maniobra: como el viento viene de allí, soltaré la amarra de proa. El barco se girará solo y, cuando esté encarado, largamos la de popa previamente amarrada por seno y zarpamos. Tal y como le dije. Enfilamos la bocana y apenas afuera compruebo que no hay tráfico , izo la mayor antes de que arrecie el mar (dando una vuelta y media buscando el viento, para que no se note que estamos nerviosos), saco el Génova y pongo punto muerto. Compruebo que navegamos bien a vela, pero de momento no paro el motor. Nos acercamos a la línea de boyas que bordea la playa para ver mejor las playas, la iglesia, las jaimas que han preparado los del festival … , y ya me aparto de la costa para empezar lo serio. A estas alturas el grumete, ¿lo adivináis?, se ha dormido Como me temía, me entra la mar entre de popa y por la aleta de babor. No me gusta un pelo, voy muy intranquilo. Según salimos hacia afuera el barco escora, pero largo un poco la escota de la mayor y se adriza. ¡Lo que leo en los libros y en esta Taberna es verdad! Puedo fiarme de la teoría que he aprendido. A lo lejos, desde el mismo Aiguadolç , se divisan las grúas del puerto de carga de Vilanova . Con las condiciones de viento que tengo, decido ir ciñendo y poner rumbo mar un poco mar adentro de mi destino, y cuando vaya llegando haré un bordo para embocar el puerto. Pero el mar de popa me pone muy nervioso. Mi Almiranta dice que hay menos olas que por la mañana, pero le digo que un carajo, que lo que ocurre es que ella de popa lo siente menos, porque parece que el barco “salta” menos de proa. Le prohíbo ir a proa como por la mañana. Entonces caigo en la cuenta de que no les he puesto los chalecos y maldigo mis muelas. Para colmo, recuerdo que mi radio no lleva DSC, como pase algo, ¡joder! Pero la verdad es que para esas condiciones, y dada mi inexperiencia, el barquito va de cine. Llevamos todo el rato entre 4 y 5,5 nudos, a vela, ¡lo juro! O al menos eso dice el GPS. Eso sí, ni trimo velas ni leches, no me atrevo a soltar el timón que, por lo demás, va bastante duro. Sigo este rumbo y cuando haya que cambiar, ya veré. En estas que el grumete se despierta. Tiene pis. Le digo que mee en la bañera, que en puerto con la manguera limpiamos. Me dice que no. La Almiranta dice que mee por popa, ya que es abierta, aunque lleva dos cables cruzándola . ¡Y una mierda! Con un golpe de mar se van los dos por la popa. Acepto como mal menor que bajen al servicio, dando por descontado que se van a marear, se pondrán de parto, pero ya me apañaré. En estas me viene una ola por popa que me levanta el barco hasta hacerme exclamar: ¡jódó! Pero suben sin más problema, un par de culetadas por el movimiento y ya está. Se normaliza un poco todo, pero entonces el que se marea soy yo. Tardo un poco pero, al final, me vuelvo y poto por popa. Le doy la caña a la jefa pero no sabe qué hacer con ella. Acierto a decirle que ponga rumbo hacia el sol, enseguida me alivio y se me pasa todo. Ya estamos llegando a puerto. ¡Ufff! Por cierto, ¿cómo estamos tan cerca del puerto si el rumbo lo llevaba mar adentro? Solución: el abatimiento. No lo tuve en cuenta, y no pensaba que pudiera ser tan fuerte. Pero nos estamos acercando a la misma bocana. En estas que veo por popa que también está llegando aquel tenía amarrado a popa en Sitges. Le había visto salir poco después que yo, hemos llegado con la misma diferencia, con que entiendo que en cuanto a sacarle rendimiento al barco no lo habré hecho tan mal. Y eso que el de ellos era un 36 pies, creo. Recojo Génova, sin problemas, y entro en puerto. No se han acabado las sorpresas. Me dirijo a arriar la mayor donde siempre, pero por el camino a la altura de un barco amarrado espectacular llamado Tabatha, hay un velero de dos palos, creo que de acero, haciendo cosas extrañas. Avante, atrás, se cruzan… no sé por donde pasarles. Nos gritan que tienen una vía de agua, pero sin aspavientos, deben de estar reparándola, o buscándola, o sabe Dios. Les paso dándoles todo el respeto que puedo, y por fin arriamos la mayor. No, no se han acabado las sorpresas. Me doy cuenta de que llevo las cuatro defensas a estribor, con que le doy la caña a la Almiranta mientras las ordeno, se despista y , para no interferir al otro velero que nos sigue, y que va al mismo pantalán, decido dar una aaaamplia vuelta en redondo para darle tiempo a pasar y que amarre él. Ahora sí que sí, enfilamos nuestro amarre. Hay algo de viento que me empujará contra el barco que queda a babor, y a estribor no tengo nada. Teniendo esto en cuenta maniobro y dejo que el viento me abarloe al vecino. Me quedo un poquito corto de arrancada pero, en lugar de dar un golpe avante, me agarro el vecino y lo acerco a mano. La Almiranta , bien aleccionada, me da primero la amarra de barlovento, luego la de sotavento y, al fin, el muerto. Salto al pantalán y, ¿recordáis el abrazo y el beso de Sitges? Pues imaginadlo elevado el cubo, y a este pobre patrón, bisoño pero patrón, henchido de felicidad. Fin del relato. A continuación os daré un listado de errores y se abre sesión de ruegos y preguntas. Brindo con cava. Salud. ![]() ![]() ![]()
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Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar. José Antonio Labordeta. Y si quieres escucharla, pincha abajo |
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#8
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Bueno, pues ahora me gustaría deciros algunas cosa que sé que hice mal. Pero, además, me gustaría que alguien que estuviera por la zona el viernes me dijera cómo estaba el mar, o incluso que me de datos. Sé buscar las previsiones, pero no sé dónde buscar mediciones a posteriori.
-Los errores, primero y más importante, con diferencia: no haber puesto el chaleco a mi tripulación, incluso a mí. Ese me parece imperdonable, pero con los nervios del momento se me pasó. -Fui toda la vuelta con el motor en punto muerto. No quise correr el riesgo de tener que bajar a arrancarlo con malas condiciones, no creo que sufriera por pasar una hora al ralentí -Las defensas no las subí. Sé que se suben nada más desamarrar, pero no sé exactamente por qué, si afectan al rendimiento del barco por rozamiento con el viento, con el agua… -No trimé velas en casi ningún momento. Una vez que las puse, prácticamente no las toqué. Sé que un buen marinero hubiera disfrutado de lo lindo jugando con ellas pero, bueno, ya os he dicho que no lo soy. Todavía. Quizá tuviera algún pecadillo venial más, pero incluso estos, salvo el de los chalecos, me parece que no son errores desde el momento en que sé que los cometo, solo que no los rectifico por las condicionantes. La principal, este patrón que no daba para más. Espero impaciente vuestros sabios consejos y comentarios. ![]() Salud. ![]() ![]() ![]()
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TheReader (17-10-2011) | ||
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