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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Entonces con mayor motivo espero verte.
Suerte. Un abrazo. ![]()
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Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo... y por los mismos motivos. (George Bernard Shaw) |
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anboro (25-09-2012) | ||
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#2
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sigo. El 4 de Marzo de 1937 se ordena a nuestros tres barcos operativos, el Nabarra,Bizkaya y el Guipuzkoa. junto al más pequeño pesquero artillado, Donostia, de apenas 287 toneladas de registro bruto (que fue el antiguo pesquero artillado franquista Virgen del Carmen cuya tripulación se sublevó y sí ; fue el mismito que colaboró en la captura del Galerna, y que se había pasado de lado), que tenía instalado un cañón en proa de 76,2 mm. y otro en popa de 47 mm., que debían escoltar al buque mercante Galdames , de 3.700 toneladas con una célebre maquina, reputada por su incapacidad, que le daba un andar máximo de 8 nudos, que se encontraba en Bayona con 173 pasajeros, un cargamento de tres toneladas de monedas de níquel de 1 y 2 pesetas encargadas por el Gobierno Vasco a una empresa de Bélgica, carga general y correspondencia ,mucha de ella oficial y cifrada. Poco antes de las 9 de la noche avistaron al Galdames en un punto determinado de la costa al norte de Bayonay formaron el convoy. El Nabara y el Donostia por estribor y el Bizcaya y el Guipuzkoa, que era el Jefe de la Flotilla, por babor formando un cuadrado en cuyo centro navegaba el Galdames, e inician una peculiar derrota arrumbando al 300º unas 30 millas para después hacer sur y para presentarse en Bilbao. Habría unas 90 millas con esa ruta norteña, necesariamente preventiva en tiempos de guerra, ya que en línea recta entre Bayona y Bilbao habría escasamente 70 millas; pero esperaban estar en el Abra a las 12 de la mañana del día 5. El viento de poniente fue arreciando, aparecieron chubascos de agua y granizo y mala mar hasta que saltó el temporal, el mercante fue abatiéndose hacia estribor cada vez más y por la invalidez de su máquina su andar disminuyó a 4 nudos lo que obligó a los barcos de esa banda, el Nabara y el Donostia, a disminuir la presión y caer al Norte para evitar que el mercante se le echara encima por lo que tuvieron que abandonar la derrota original. El Guipuzkoa y el Bizkaya que habían mantenido el rumbo previsto perdieron el contacto con el Galdames debido a la mala visibilidad, a que navegaban con la radio en silencio y a que tenían las luces apagadas para no ser avistados. Al amanecer, con una fuerte marejada y el cielo plomizo amenazando lluvia, el Guipuzkoa mira a su alrededor y no ve rastro del convoy; sigue navegando y a las siete, a unas 14 millas al norleste del cabo de Machichaco, entre los chubascos ven aparecer al Bizkaya tan despistado como ellos. Ser acercan y por bocina, para no romper el silencio de la TSH, deciden iniciar la búsqueda dirigiéndose el Bizkaya al este, desandando el camino y el Gipuzkoa al oeste pero al final sin ningún resultado y sin descubrir que el convoy se encontraba a unas 31 millas más afuera, por lo que ambos buques deciden poner rumbo a Bilbao. El Canarias eraun crucero de combate, blindado, de 13.000 toneladas, con máquinas capaces de darle un andar de hasta 34 nudos ,con torres dobles que montaban 8 cañones de 203,2 mm.,8 de 120 mm. y 8 de 40 mm. capaces de enviar proyectiles de 113 kilos a 29 kilómetros de distancia y una tripulación que superaba las mil almas. ![]() Acababa de reparar en El Ferrol como se reparaba en esa época, porque la batería secundaria de 120 mm. salió sin la dirección de tiro por lo que tenían que disparar a ojo y la principal, la de 203 mm., que sí la tenía, tenía una pega; las ánimas de los cañones tenían una vida útil de 200 disparos y en la zona sublevada, por lo pronto, no había repuestos. Sorprendentemente estaba operando en esa zona, porque cuando ya iba navegando buscando su zona operativa en demanda al estrecho de Gibraltar, recibió una orden para vigilar ese sector y apresar al mercante Mar Cantábrico que venía de Veracruz (México) y New York, ya que les había informado su servicio de espionaje que embarcaba un importante material de guerra y varios aviones desmontados. Realizando esta misión capturó al mercante estonio Yorkbrook cargado de armas con destino a Santander al que ordenó que navegase hacia Pasajes y se entregara ya que si se desviase del este rumbo, le dispararían. A eso de la una de la tarde, a 21 millas al norte del Abra de Bilbao, el Canarias avista, a 10 millas por estribor, lo que parecía un vapor rumbo leste que la mar y los chubascos impedían verlo con detalle por lo que gobernaron en su demanda para inspeccionarlo. Era el Guipuzcoa hartito de buscar al Galdames y que cuando divisa la mole imponente del Canarias, mete toda su presión que no supera los 12 nudos tratando de ganar Bilbao con el gran buque a rumbo de colisión lanzado a más de 30 nudos haciendo saltar la mar por encima de su caperol. Con la batería principal lo tenían a tiro y los machacarían pero no iban a malgastar un tiro de sus 200 en un pesquero armado, aunque tuviera unos 60 metros de eslora, por lo que esperaron hasta que estuvieran a 6.000 metros para dispararle a ojo con seguridad con los de 120 mm. Los del Guipuzkoa se extrañaron mucho que el gran barco no les hubiera disparado ya y en su asombro lanzaban por la TSH continuamente mensajes de socorro teniendo saturada la banda de 500 klH. por lo que casi todos se enteraron de lo que estaba pasando. Los disparos del Canarias, sin la estación directora de tiro operativa y con la mar de través, resultaron dispersos pero a esa distancia también alcanzaba el cañón de popa del Guipuzkoa así que comenzó a disparar. Un tiro del bacaladero, en un blanco mucho mayor, consiguió un impacto que hirió gravemente a un marinero que más tarde murió. En vista de lo cual el Canarias utilizó, resignadamente, la artillería principal y con las primeras salvas dejaron al pesquero en llamas con varios impactos y viéndose perdido ,se dirigió a la costa desesperadamente como para varar en la playa de Sopelana. A todo esto las baterías costeras de Punta Galea, alarmados por la tardanza del convoy ven aparecer, a unas 18 millas, una gran unidad naval que no reconocían y creyeron que se trataba de nacionalidad extranjera, pero cuando lo averiguaron comenzaron a largar tralla contra el Canarias con sus cañones de 152,4/50 mm. A su navegar, al Guipuzkoa le faltaban ya minutos para entrar en el radio de acción de las baterías costeras para así escapar del barco que ya quería rematarlo ahora disparando con sus defectuosas torres, cuando algunos impactos de los cañones costeros levantaron algunos piquetes en el agua tan peligrosamente cerca del crucero que este no quiso exponerse y maniobró hacia el norte; esto fue lo que salvó al Guipuzkoa junto con las mangueras del remolcador Altsu Mendi que lo auxilió para que amarrara en Portugalete con varios muertos y heridos. ![]() En ese mismo momento el Bizkaya, entre chubascos, a toda máquina, saltando las olas, buscaba el Abra para no encontrarse con el Canarias que ya lo había localizado en un abierto del día centrado contra el Guipuzkoa; cuando en su ruta se encuentra con el apresado Yorkbrook que navegaba mansamente hacia Pasajes por indicaciones del crucero. Aprovechando que el Canarias todavía seguía persiguiendo y disparando al otro bacaladero, se pone a su lado y le ordena que le siga a Bermeo apuntándole con sus cañones. ![]() Donde entran sin novedad habiéndole birlado al crucero su presa y el armamento que llevaba que fue rápidamente trasbordado mientras a lo lejos se escuchaba un intenso cañoneo. ![]() Transbordo del Yorkbrook en Bermeo
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genoves (01-10-2012) | ||
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#3
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El Canarias con su nuevo rumbo se encuentra, a unas 25 millas del cabo Machichaco con el resto del convoy extraviado, los bacaladeros Nabara y Donostia custodiando al inválido tramp convertido en barco-correo Galdames, y al que se habían unido dos pesqueros el Pantzezka y el Josefa-Mike 1 suponiendo que estarían más protegidos en su compañía para regresar a puerto. El temporal que ya comienza a amainar pero el maretón todavía ocultaba a veces al grupo a los ojos del alto crucero, navegando al norte huyendo de la quema buscando, probablemente, la costa francesa. Mucho trabajo costó esta maniobra porque el Nabara no pudo enterarse por radio de lo que estaba pasando porque el temporal le había arrancado la antena y cuando la arregló e informó por bocina al Donostia ,había transcurrido bastante tiempo. A su vez pidió ayuda a su base y al destructor José Luís Díez que estaba en Bilbao. ![]() El Canarias ya los tenía a tiro y a sus treinta nudos, era cuestión de tiempo. Iza las señales de que se parase el convoy. Y no pasó nada. Entonces el Canarias le larga y par de pepinos al Galdames que impactaron en la superestructura y en la carbonera central ocasionando 9 nueve muertos y siete heridos; inmediatamente izó la bandera blanca y paró la máquina. Disparó también sobre los pequeños pesqueros creyéndolos artillados y cuando comenzaron a sonar sus sirenas dando atolondradas viradas los ignoró y en ese momento uno de los pesqueros, idéntico al que hacía poco casi había hundido, comenzó a disparar sobre él. El crucero maniobró y se situó a estribor del Nabara, su amenazante objetivo, y a rumbo paralelo para evitar que se pudiera meter en las aguas francesas y a 5 millas de él, porque ya tenían la lección aprendida de su hermano. Pero el pesquero continuaba disparando furiosamente. Enrique Moreno, el comandante del Nabarra era un marino mercante que había pasado su vida profesional en la PISBE, nacido en La Unión (Cartagena) se había casado con una guipuzcoana meses antes y cuando empezó la guerra civil no quiso despegarse de los barcos con los que siempre había trabajado y así, a sus recién cumplidos treinta años, se convirtió en teniente de navío de la Euzkadiko Gudontzidia. Sus oficiales eran compañeros y amigos desde mucho tiempo antes de la guerra y se reunieron para hablar de la situación. Puestos a que los fusilasen en tierra, como se hacía con los marinos capturados, preferían hundirse con el barco disparando sus cañones y en eso estuvieron de acuerdo todos los demás. Jamás entregarían el barco y el resto de la tripulación también aceptarían ese pacto. El Nabara parecía un submarino a los ojos del gran barco, pero cuando emergía dos cañones relampagueaban inútilmente, porque por la distancia no podían alcanzarles, pero no cejaba en hacerlo una y otra vez. El destructor José Luís Díez enterado de que el Canarias estaba en "su zona", no salió de puerto con cualquier excusa, ni siquiera para auxiliar a los pesqueros pobremente armados ante esa fortaleza flotante que desesperadamente suplicaban ayuda, como normalmente hacia de tal forma que la gente ya le llamaba "Pepe el del puerto". Por unas cosas o por otras a este barco le costó trabajo quitarse este mote; incluso terminó pasándose a la Armada Inglesa… pero esta es otra historia. Navegando en el maretón , el Canarias se mantenía a distancia del Nabara que proseguía con sus disparos cuando se encaramaba en las olas mientras que el crucero preparaba sus incapaces baterías secundarias. Entonces ,el rebote de un obús en el agua impactó entre las cuadernas 23 y 24 ocasionando un bollo en el forro del acorazado. El júbilo en el bacaladero fue indescriptible saltaban como si realmente hubieran hundido a este Goliat que empezó a vomitar fuego. ![]() Inmediatamente recibió un impacto en la zona de proa que destrozó la maquinaria de fondeo y ocasionó un fuego que la misma mar apagó. Ni a pesar de esto dejó de disparar; es más puso proa al crucero con un rumbo zigzagueante y de su chimenea salió un intenso humo negro: estaba forzando sus máquinas para acercarse más a su enemigo para acortar distancias y tener más alcance con sus cañones mientras el Canarias trataba de mantener la distancia porque no quería correr riesgos, ya que continuaba disparando con su imprecisa batería secundaria. Un nuevo impacto hirió al segundo oficial al timonel, al radiotelegrafista, al practicante y mató a un fogonero que estaba en cubierta. El cañón de proa harto de disparar se agarrotó porque estaba ardiendo y más tarde también se averió el de popa que se reparó con piezas del de proa. A este juego del ratón y el gato ,a este David contra Goliat, el crucero ve que el Galdames y los dos pesquerillos lentamente intentan escabullirse por lo que vira y les lanza una salva que alcanza al mercante que se detiene sumiso mientras los pesqueros meten máquina y se escapan. Pero esto no es una tregua para el Nabara que sigue disparando con su único cañón; han pasado luchando casi dos horas y todavía no habían podido hundir al incordiante bacaladero por lo que el crucero va abriendo distancias para usar su batería principal. Al cabo del tiempo el Canarias largó dos andanadas de los 203 mm. que impactaron en el bacaladero, lo incendiaron y mataron a muchos tripulantes por lo que dándolo por liquidado, el crucero se dirige al Donostia que no había entrado en combate, para apresarlo y cuando entra al alcance del cañón de popa del moribundo Nabara, ardiendo y con la cubierta llena de cadáveres, comienzó a disparar ,ante el asombro de los tripulantes del gran barco, y en uno de ellos alcanzan a la batería del Canarias matando a su oficial artillero y herido a un sirviente. Por segunda vez el Canarias tuvo que abrir distancias para, de nuevo, utilizar el telémetro de su artillería de 203 mm. Envió al desahuciado Nabara dos andanadas. La primera impactó en las calderas, con lo que dejó al barco sin propulsión y mató a todos los maquinistas y fogoneros. Y la segunda en el puente, matando al timonel y al segundo oficial; pero aún así no dejó de disparar tan desesperada como inútilmente porque los siguientes impactos que encajaron, devastaron su única arma y el propio barco. ![]() El capitán antes de rendir el barco abrió los grifos de fondo para hundir el barco y ordenó a los supervivientes que intentaran salvarse en los botes salvavidas, mientras que él, su primer oficial y los que quisieran, se hundirían con el barco. El Canarias al ver el lanzamiento de los botes dio por finalizado el combate y puso rumbo a su presa. Con mar gruesa y fuerte viento, el abandono del "Nabara" no fue fácil porque algunos cayeron al agua sin salvavidas y se ahogaron, pero veinte supervivientes consiguieron embarcar en dos oscilantes botes mientras el Nabara ,con una explosión, comenzó a hundirse por proa y a las seis de la tarde su popa desapareció ,con un temblor, antes de hundirse definitivamente con su carga humana a la fosa de Cap Breton, una buena tumba para un grupo de marinos valientes. El Canarias maniobró y se acercó al bote de babor que capturó y obligó a sus ocupantes subir a bordo pero al distante de estribor que había embarcado mucha agua lo estaba atendiendo el Donostia con total tranquilidad sabiendo que el gran barco los atacaría cuando acabase de atender a los náufragos. Los ocupantes del bote rehusaron subir al pesquero; solo le pidieron un balde para achicar y un botiquín para cuidar a los heridos gritándoles que diesen motor y escapasen. ![]() Cuando el Canarias estaba capturando al segundo bote, ya era casi de noche y el Donostia se escabulló rumbo a Francia; se metió en Arcachon, sufrió un auténtico calvario en varios puertos franceses y volvió a España desarmado una vez terminada la contienda. Los prisioneros fueron bien tratados en el Canarias y una vez en tierra fueron encarcelados, juzgados y como de costumbre condenados a muerte. Pero tuvieron la suerte de que sus adversarios los admiraban por su valentía. El comandante del Canarias Salvador Moreno, intercedió en su favor y el oficial de tiro y el capitán de corbeta Manuel Calderón que había pasado al Cuartel General de Burgos como ayudante naval de Franco constantemente le contaba el combate del Nabara , dela hormiga, contra el elefante Canarias donde él servíay el valor de los tripulantes del que antes fuera bacaladero de PISBE. Le decía: "Mi general unos hombres tan valientes no pueden morir así". Tan saturado lo tenía con esta historia que en noviembre de 1938, Franco en una raya en el agua, porque era rarísimo que perdonara una ejecución, no solo les conmutó la pena de muerte sino que les dejo libres y ordenó que no los molestasen con papeleos y expedientes. Calderón siempre estuvo pendiente de ellos y cuando algo salía mal, se presentaba a donde fuera con el uniforme y todos sus "perejiles" y cuadraba a esos déspotas del bando vencedor con lo de "Tengo orden del Jefe del Estado de ayudar a los hombres del hundido Nabara; y este es uno de ellos. Salvador Moreno, ya convertido en almirante, murió en 1966 y sus restos están en el Panteón de Marinos Ilustres y el capitán de navío Calderón, murió soltero en el 79, en el Sanatorio de Marina de Los Molinos siendo padrino de treinta y dos niños y nietos de sus antiguos enemigos. Debéis perdonarme por haberme extendido narrando este hecho de honor de un marino honesto, porque es insólito y raro en una guerra entre hermanos donde lo normal era que cada uno luchase donde le había tocado la suerte. .../...
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