Pues allá que me fui esta tarde para Baiona y gracias a Javierskipper (si no es por el me vuelvo de vacío) localizé a Humberto y he podido conocerlo.
La pena es que solo han sido dos horas, pero un auténtico placer.
Ya se que parece una misión imposible, o casi, pero cuando salía de Baiona tuve la corazonada de que nos volveríamos a ver y estas cosas me fallan pocas veces. No se donde ni cuando, pero volveremos a tomar una cerveza. O dos.
Buena proa maestro, que el viento te acompañe. Yo, como otros muchos te seguiré a través de la maquinita.


