Cita:
Originalmente publicado por Cenáutica
Existe una creencia que coincide poco con el pensamiento de la mayoría (no todas) las escuelas.
La mayoría de las escuelas abogan por titulaciones con programas prácticos, donde se enseñe lo necesario para lo que cada patrón necesita, que se modernicen los temarios, que sean programas atractivos, con exámenes mucho más acordes con la realidad.
La economía, el tiempo y el miedo son los tres motivos principales por los que no se hacen más cursos de náutica en nuestro país. La mayoría de las escuelas coinciden con la mayoría de los navegantes en como quieren que se enseñe a navegar.
Esta propuesta perjudica a los futuros navegantes, quizás alguno, ya titulado, se sienta beneficiado porque le dan más atribuciones, pero a costa de los que vendrán detrás. Perjudica a las escuelas, a las náuticas que venden pequeñas embarcaciones, a las federaciones, a los patrones responsables (la mayoría) que tendrán que navegar y fondear junto a patrones con menos conocimientos y experiencia según la norma con la que obtuvieron su título. De entrada solo beneficia de forma clara a los vendedores de embarcaciones de grandes esloras.
Se podrían mejorar muchas cosas, pero ciertamente, creemos que la propuesta enviada está muy lejos de mejorar los verdaderos problemas.
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No creo que la reforma tenga que suponer un aumento significativo del precio del título (en todo caso no será en balde ya que es a cargo de una mayor carga práctica imprescindible) porque si bien aumenta el coste de las prácticas, se ha de rebajar el de la formación teórica. Respecto a la actualización de los temarios creo que es una mejora sustancial aunque no llega a lo que sería óptimo; "lo mejor es enemigo de lo bueno", no vaya a ser que por rechazar esta reforma sigamos con el muy inadecuado plan de 2007.
En concreto:
1. Para esloras menores de 8m. se facilita el título tanto como que es posible y conveniente darlo con 32 horas totales (24 teoría+8 prácticas).
2. No hay ninguna evidencia de que mayor eslora sea más inseguridad, antes al contrario, por lo que aumentar atribuciones PER y PY es oportuno.
3. Los cursos de PER, PY y CY se ajustan a unas 40 horas teóricas (presenciales/online) con lo que se acaba con la injustificada mitificación de la más alta titulación de recreo. Los contenidos, muy similares al de los países punteros, ofrecen acceso a una formación teórica completa pero no adiposa.
4. Todos los exámenes pasan a ser tipo test y el más popular, el PER, se queda en 45 preguntas (frente a las 75 actuales) eliminando la dif¡cultad de viento/corriente en los ejercicios con lo que sólo queda complicado el reglamento donde sí se debería adecuar más a las necesidades de la navegación de recreo ( sólo a modo de chanza, dos reglas: "Está siempre vigilante" y "fiber gives way to steel"). Quienes tienen que tomar buena nota de la simplificación son los examinadores que son los que finalmente marcan la dificultad de acceso a la parte teórica del título; una vez que estos demuestren haber entendido la filosofía de la reforma, las academias podrán aligerar horas de formación teórica con lo que se soslayan los problemas de tiempo y precio actuales.
5. Aunque no es mi opción (ya que creo que aportaría significativamente del lado de la seguridad), la reforma no impone examen práctico (como sí acontece en vehículos motor y aéreos) lo cual sí supondría un claro encarecimiento de los títulos.