Buenas noches navegantes!! Como el cofrade Butxeta, llevo más de dos decenios en Calanova. Y siento nostalgia, y pena cuando la inercia me lleva a bajar para subir a mi barco y ya no está. Como Butxeta, he buscado otro lugar donde me den cobijo. Pero yo voy a pediros cinco minutos de vuestro tiempo para que leáis una novela, un drama. Admiro la buena fé de todos, y como gente de mar que sois, os apuntáis a la esperanza y a los mejores deseos. Mis hijos también aprendieron a navegar a vela en Calanova, y a amar el mar, y solamente por eso deseo lo mejor al Calanova.
Esta historia comienza hará unos dos años. La gestión del Calanova era a todas luces mejorable, pero los amarres estaban ocupados y se ingresaba una nada despreciable suma anual gacias a ellos, la escuela funcionaba en a pleno rendimiento en período estival, y la federación de piraguismo daba también sus cursos y se la veía de cada vez más activa. Le costaba al Gobierno Balear cerca de un millón de euros anuales, cifra relativa como todo, pero francamente reducible a poco que los nuevos responsables que llegaron hace dos años se hubieran dedicado a ello. Como aquí se ha dicho, había que empezar poniendo al timón gente solvente, con la intención de optimizar todo, y sin dudarlo no hubieran faltado voluntades para sumar: amarristas, federación de vela y piraguismo, monitores, y navegantes en general. Desgraciadamente no fué así. Los nuevos gestores eran muy buenos, impecables en su labor, en su labor de navegar a la capa, con un rumbo bien definido: desmontar el Calanova. Dejaron de adjudicarse amarres habiendo una lista de espera inmensa con lo que los huecos en los amarres iban aflorando (menos ingresos), no se incentivaba la publicidad de los cursos, la marinería se desmotivaba día a día, la plancha de varada ralentizaba su uso de una forma alarmante (otra vez menos ingresos), se estropeaba el travelift y según los responsables no se solucionaba debido al alto coste de reparación (al final se subsanó la avería y a decir de los marineros el coste había sido insignificante), y una larga lista de sinsentidos que llevaron al Calanova donde interesaba: Es deficitario, no funciona, no tiene remedio, y hay que privatizarlo... Lo poco que funcionó en estos dos años, fue gracias a que los funcionarios, valga la redundancia, que llevaban años en el Calanova y lo querían seguían haciendo lo que sabían hacer, llevándose más de una bronca de los responsables por tener un trato demasiado empático con los amarristas, que se veían como una molestia a erradicar.
Bien, anunciado ya el concurso creamos una asociación de amarristas y con la Federación balear de vela y la de Piraguismo, monitores y demás trabajadores de la escuela propusimos al Govern Balear gestionar la institución sin coste alguno por su parte. Estábamos dispuestos a asumir riesgos, y no nos faltaba ilusión ni entusiamo. La respuesta fue: NO.
Pocos meses antes de publicarse las bases se formó una sociedad que se llamó PORT OLIMPIC CALANOVA y que ganó el concurso. Extrañaba el nombre, o no... Contaban con la presencia de Teresa Zabell (de quién no dudo sus logros navegante ni de sus cualidades como persona) que a la sazón integraba la candidatura olímpica de Madrid, que contaría con la sede de Valencia para albergar la disciplina de vela. Qué bonito hubiera sido contar con Calanova para apoyar la sede de Valencia, y formar y entrenar el equipo olímpico español de vela, y otros quizás, y acogerse a los beneficios que podía aportar el caudal económico que supone la organización de una olimpiada, renovando totalmente unas instalaciones y dejándolas preparadas para ser en el día de mañana un club de élite, destinado a los que pudieran pagarlo, y con un coste ínfimo por parte de quienes habían ganado la concesión. Desgraciadamente, el café con leche en la plaza mayor no triunfó... Teresa Zabell manifestaba de repente no tener nada que ver con el proyecto (manifestaciones que incluso llevaron a la impugnación por parte de otro contrincante alegando que se había mentido aportando su nombre como valor añadido), y según tengo entendido, a día de hoy no tiene niguna vinculación con el proyecto. Eso pudo ser y es el Calanova hoy. Y esto es una novela corta y triste. Quien quiera elucubrar que lo haga, y quien no... pues mejor para él. Finalmente, quede bien claro que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Un abrazo!!!

