Lo fundamental es adecuar la navegación a la gente que llevas.
No es lo mismo afrontar esa situación con niños o con gente que pasa miedo, que con una tripulación experta que disfrute la experiencia.
El barco que llevabas aguanta mucho más que eso. No te digo lo más grandes que se verían las olas, ni lo más fuerte que parecería el viento en mi 28 pies.
Yo el otro día salí tranquilo con mi niña peque, y de repente entraron 25-28 nudos. No me dio tiempo a rizar mayor -tengo que ir al palo y mi peque no controla- porque no me quería arriesgar con el viento y mar que había. El rumbo de vuelta al puerto era 160-180. Mayor a la vía, para evitar trasluchadas, y genova enrollado a la mitad. Bajé de 7 nudos a 3, y volví entre tranquilo -todo bastante controlado- y nervioso -por la peque-.
Eso sí, si hubiera ido con dos amiguetes, hubiera metido un rizo a la mayor y me hubiera quedado una horita más dando gusto a la ceñida y a unas buenas surfeadas.
Lo que quiero decir es que cambia mucho la película, dependiendo de con quien vayas.
Me alegro que hubiera final feliz, y añádelo a la cartera de tus experiencias: has subido un importante escalón.