Si el oleaje es considerable, en su día se me grabó a fuego la maniobra de "pasar la ola", descrita por Simón Quintana en mi primer libro PER, y que a la postre me salvó de una situación comprometida con una pastinaca doblando Cabo de Palos.
Esta maniobra es para cuando la ola entra de amura, en mayor o menor grado. Se trata de "atacar" la cresta de la ola con nuestra proa, cuando estamos en el valle. Y luego "querer dejar" la proa en la cresta cuando la acabamos de pasar. En otras palabras, siempre manejar timón o caña para que la proa "vaya" hacia la cresta. De ese modo el oleaje se deja sentir muchísimo menos, especialmente en la popa, y los pantocazos se reducen muchísimo.

