Recuerdo hace muchos años una anécdota graciosa con estos bichos: Practicando pesca submarina de chavales, pescamos una de buen porte y claro, en el agua no había quien la soltara la varilla del fusil, no se nos ocurrió mejor idea que, tirando del hilo que sujeta la varilla, sacarla a la orilla de la playa, y nos alejamos unos cuantos metros...

que descojono, la de curiosos que iban a ver el "pescau" y lo primero que hacían era tocar aquella varilla clavada en el lomo en posición vertical, ...que saltos pegaban algunos


Papi, papi que el pez da calambre...qué ostias va a dar, y ahí agarraba la varilla el papa... que descojono
