Abundando en lo que explica Traba, las tembladeras o torpedos que abundan el mediterráneo largan unas descargas eléctricas considerables, como cuenta este pescador de Málaga;
"cuando se le toca un lunar da un leñazo; es más, a mí me ha pasado: ha venido enganchada a la red y me he puesto a mear encima, y por el mismo orín ha subido la corriente para arriba y..."
Y los chuchos o baztangas que comenta Traba tienen una gelatina llena de bacterias en el aguijón de la cola que provocan que la herida si te clava el dicho aguijón se infecte y tarde en curar hasta años, con mal pronostico y peores cicatrices, aparte del inmenso dolor y el entumecimiento de la extremidad donde te lo claven que te deja pallá.