Estando de acuerdo con las ventajas aportadas anteriormente respecto a la contra rígida, noto a faltar dos de importantes que no se han comentado:
En primer lugar, en rumbos abiertos la contra rígida evita los movimientos descontrolados de la botavara. De esta forma, podemos amollar en caso necesario la contra, sin que por ello la botavara suba y baje descontroladamente con un claro efecto perjudicial sobre la vela.
Pero hay otra razón que por sí misma bien vale llevar una contra rígida: en caso de rotura de una driza, rajado de una mayor o rotura del amantillo cuando no tenemos izada la mayor, puede suponer lisa y llanamente romper la cabeza al infortunado que esté situado debajo de ella. Matarlo, para ser más claro

.
Eso último creo que es de tal importancia que como elemento de seguridad, independientemente de los aspectos de trimado, debería ser obligatorio en los barcos de vela (más que otras zarandajas obligatorias). Ya sé que no son averías frecuentes (en mi "historial" hay dos rotura de driza y una de mayor - por fortuna siempre con contra rígida), pero pasar, pasan.
