Cita:
Originalmente publicado por mazatlan
Comodidades o no aparte, pues lo que gusta nunca hace daño, creo que lo más difícil de vivir en plan fijo en un barco es sabaer compatibilizarlo con salir a navegar.
Por muy austero que se sea, la cantidad de pequeños o grandes objetos que rodean nuestra vida diaria (mudas de ropa y zapatos, abrigos, ordenador, libros, ajuar mínimamente completo de cocina.....),todo ello ubicado en un barco, hace harto complicado arrancharlo todo para salir a navegar sin que a la primera escorada no se monte un zafarrancho parecido al de un elegante en una cacharrería.
Se corre el riesgo de que el barco acabe en puerto largas temporadas sin salir al mar.
|
Cuando decidí dar el paso de trasladar mi residencia a bordo, eso fue lo que oí con más frecuencia entre mis amigos: lo convertirás en un apartamento flotante, al final no saldrás nunca, vas a llenarlo de trastos...
Hoy, casi un año después de dar el paso, cualquiera de esos mismos amigos, si se presenta a media mañana porque hay buen viento y apetecen unos bordos, puede confirmar que tengo el barco a son de mar en menos de tres minutos.

De hecho, cuando la meteo lo permite, rara es la semana que no salgo al menos tres veces (aunque eso me suponga trasnochar para terminar el trabajo).
Es cuestión es organizarse un poco. Cuando uno se impone la disciplina de preguntarse dos y tres veces, antes de comprar algo nuevo, si de verdad hace falta, hasta se lleva sorpresas agradables: a bordo, por ejemplo, ni hay tele ni se la espera, y encima he redescubierto el placer de sintonizar un buen programa de radio.