Reconozco que el verano me crispa, tener que abortar la maniobra de levantar el fondeo para que pase una lancha a 2 metros de mi proa: le ofrecí una cerveza mientras le mostraba el mando del molinete, pensando que venía tan cerca para éso. Llamar a 3 menores en moto de agua, 1 sin chaleco y preguntar si tenían título para éso, y al que responde que sí decirle que entonces ha estudiado que chalecos obligatorios y pasar tan cerca prohibido. Avisar a voces a un velero que se va a llevar mi cadena puesta en su quilla que si necesita cadena llevo una de respeto mejor y que se la presto. A dos motoras que me adelantan en canal balizado y me encajonan que me perdonen si les paso 8.5 toneladas por encima sin querer. Ofrecer una linternita al que fondea sin luces cuando llego entrada la noche y me mira diciendo que si no le he visto. Llamar por radio a un pesquero de noche preguntando si como veo en el AIS lleva caladas artes de pesca navegando a 12 nudos y cuando me dice que por supuesto que no pedirle que entonces me maniobre, que viene en rumbo de colisión yendo yo forzando la ceñida a vela.
Y así un no parar, es cuestión de cortesía, educación y conocimientos básicos.
Y luego llega el bendito septiembre y 10 meses de paz y felicidad.
