1.- Comprueba que la fuente de alimentación tenga potencia suficiente para alimentar esa bombilla. Por ejemplo, si la bombilla es de 24w a 12v, la corriente que debe suministrar esa fuente no debería ser inferior a 2A. Comprueba también que sea de corriente contínua y no de alterna.
2.- Con la fuente alimentada y conectada al circuito al que quieres suministrar los 12v y con algún elemento conectado (consumiendo corriente), comprueba que la tensión a la salida de la fuente siga siendo 12v o algo más. Si cae por debajo de 12v, es que el consumo es superior a lo que puede suministrar la fuente.
3.- Si todo lo anterior está correcto, revisa el cableado entre el punto desde donde conectas esos 12v hasta la bombilla que no funciona: una regleta intermedia que se haya ennegrecido por el óxido y el ambiente marino puede suponer una resistencia tal en el circuito que haga que no llegue suficiente corriente a la bombilla. Revisa interruptores, fusibles, etc.
4.- Mira si tienes forma de comprobar si cuando haces las pruebas que estás haciendo la bombilla no se ilumina en absoluto o si lo hace de forma muy tenue o parpadeando.
Ya comentarás qué tal van las pruebas.
