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Antiguo 09-06-2009, 21:42
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Kendwa Kendwa esta desconectado
Hermana de la costa
 
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Predeterminado Re: Mi 1ª navegación en solitario... jaimitadas varias y un piloto de fortuna

Bueno, pues ya está. Aquí tenéis la 3ª y última entrega. Gracias a todos los que habéis conseguido leéroslas hasta el final


ARRIANDO Y AMARRANDO




Bueno, ha llegado el momento de arriar (enrollar en mi barco). He preparado el escotín del enrollador del génova en el winche de estribor, y he quitado las vueltas a la escota del génova que iba en el winche de babor para ir manteniéndola tensa con la mano izquierda mientras con la derecha le daba a la manivela del winche de estribor... Y hala, a darle a la manivela, mientras mantenía la escota tensa... qué sudores, podió... Tengo que decir que soy pequeñita, flacucha y que la fuerza física no es precisamente uno de mis atributos, y con los 20-24 kn que soplaban, el génova tiraba que no veas... si me aproaba más para desventarlo, se enrollaba todo arrugao y hecho un trapo, así que nada, a sufrir... ha habido momentos en que he creído que la escota del génova se me llevaba volando en plan kitesurf, la manivela del winche cada vez costaba más de girar y yo tenía el brazo derecho ya medio tonto... cada 2 ó 3 vueltas, paraba, cogía aire unos segundos, y hale, a enrollar.... Unos diez minutos me ha debido costar enrollar el génova, al final de los cuales, me he tirao jadeante en el asiento de la bañera, me he bebido como un tercio de la botella de agua , he agitado los brazos para desentumecerlos y he puesto en marcha en motor para recoger la mayor... jeje, no sabía que me esperaba aún lo peor.


Me he aproado, dándole un poco de arrancada al motor para que el barco respondiera al timón, que supuestamente iba controlado por el piloto “de verdad”. Con la maniobra preparada (mayor cazada en crujía, abierto el stopper del pajarín, quitadas sus correspondientes vueltas de su winche, y preparado en el suyo el cabo del enrollador), empiezo a dar vueltas a la manivela con la derecha mientras, de nuevo con la izquierda, intento mantener tenso el pajarín para que la mayor vaya entrando en el palo sin arrugas que provoquen un enganchón y se arme la marimorena . Pero hete aquí que el piloto, no sé si por el mar más formado que tenía de proa, por sus ya conocidos fallos o porque le picaba algun engranaje y estaba ocupado rascándose, se ha negado a manetener el barco aproado, apenas unos 15º de ángulo de viento por estribor, pero suficiente para que me resultara materialmente imposible girar la manivela del enrollador sólo con una mano. Y la otra la necesitaba para mantener tenso el pajarín... He intentado corregir el rumbo con el piloto, pero se había declarado en huelga indefinida, y casi casi que lo oía descojonarse de mí . Lo he apagado y he recurrido a mis socorridos mosquetones para mantener el rumbo. He vuelto al enrollador, pero a pesar de ir más aproada, los saltos que daba el barco y alguna rachita puñetera que me entraba por babor, han convertido el trabajo de recoger la mayor en un esfuerzo titánico. He comprendido, de golpe y porrazo, por qué los tenistas sueltan esa especie de gritogemidoalarido cuando dan el raquetazo (¡y yo que creía que lo hacían p'hacerse los interesantes!) Cada media vuelta de manivela era un ¡¡¡aaaaaaarrrrrrggggggggghhhhhhhh!!!! ¡¡¡¡jjjjaaaaaauuuuuurrrrrrr!!!! !!!!Me cawen....!!!! (lo que sigue aquí no se puede escribir en un foro público). Como un cuarto de hora para enrrollarla del todo. Cuando por fin he visto entrar el último tramo, me he quitado a tirones el traje de agua (me estaba cociendo viva), me he desparramao en la bañera y he estado como unos diez minutos para recuperar el aliento. Y mientras tanto pensando “a ver la que monto ahora para entrar en el puerto, madredelamorhermoso” .


Ya sin mosquetones, he entrado en el puerto, y he hecho mi maniobra habitual de atraque, que consiste en entrar despacito en la zona de los pesqueros, donde hay mucho espacio, dejar el barco sin arrancada, y allí mismo meter la marcha atrás, que la popa de mi barco cae a estribor al principio, hasta que coge la suficiente arrancada para responder al timón. Así, marcha atrás, viro 90º para meterme entre los dos pantalanes siempre marcha atrás, lo que me asegura que el barco responderá al meterlo en mi hueco, de popa. He conseguido contrarrestar el efecto del viento, que seguía viniendo lateral y sobre los 18 kn dentro del puerto, he metido la popa en el hueco y casi estaba a punto de desmayarme de alegría de ver que no hacía ninguna pifia cuando oigo ¡cloc!, un golpe seco... ¿Cloc? ¿Cómo que cloc? ¿Qué pasa ahora? .... Horroooooor.... Con los nervios y el cansancio, se me ha olvidado poner las defensas . Mientras interiormente me llamaba a mí misma burra-dominguera-zoquete-tarugo y otras lindezas, le decía al marinero que me esperaba con la guía en la mano y cara de póker “se me ha olvidado poner las defensas, jeje” a lo que me ha contestado sin modificar su expresión marmórea “sí, claro, las defensas” (a estos tíos les deben pagar un plus por su dominio del arte dramático, nunca dejaré de preguntarme cómo son capaces de mantener la impavidez más absoluta mientras por dentro se están descojonando o haciéndose cosas feas en tus familiares más cercanos). En fin, que como los otros barcos SÍ tenían puestas sus defensas, la cosa no ha pasado de un golpecito sin consecuencias, ni para mi vecino ni para mí, gracias a Neptuno


He cogido la guía que me tendía el marinero con el bichero, aprovechando para arrearme un bicherazo en toda la frente, pero no he emitido ni un quejido y esta vez he sido yo la que no ha cambiado ni un poquito la expresión de su cara , como si darme un coscorrón con el bichero fuera una práctica habitual y necesaria para el atraque... He encapillado todas las amarras en sus cornamusas, y me he despedido del marinero con la más angelical de mis sonrisas y un “muchas gracias, ya he acabado” ¡qué ganas de que se fuera de una vez, la leshe!


Al final, nuevamente sola en mi barquito, he apagado el motor, y se ha hecho el silencio ese que reina en los puertos cerca de las nueve de la noche, cuando casi no hay movimiento, sólo se oyen las drizas golpeando los palos y algún chapoteo del agua contra los cascos... ¡qué paz! ¡y qué sensación tan rara! Por un lado, alegría y satisfacción de haber superado un reto que hacía tiempo que me planteaba y que no sabía si me atrevería a afrontar. Por otro lado, una sensación de “te has lucido, Pilareta”... y todo ello, con un agotamiento tremendo. Tenía intención de baldear el barquito al llegar, pero la verdad es que sólo tenía ganas de llegar a casa, darme una ducha, comer cualquier cosa y tirarme en el sofá... Así que, en plan Scarlett O'Hara, he dicho aquello de “mañana será otro día”, he recogido mis bártulos, apagado baterías, le he puesto la funda a la rueda y me he largado a casita, a descansar, a meditar sobre los acontecimientos de hoy, y a contároslo aquí, porque, como ya dije al principio, para mí hoy ha sido un día importante, y me apetecía compartirlo con vosotros .












Bueno, hasta aquí el tocho. Ahora las conclusiones:
  • La primera, y la que más me alegra, es que soy capaz de hacerlo, y no en unas condiciones precisamente “ideales”
  • La segunda, que aún tengo mucho que aprender (si aún tengo que aprender en la navegación en compañía, infinitamente más en solitario)
  • La tercera, que, como algunos decís, me ha contagiado el virus, me ha picado el bicho o me ha entrado el gusanillo, el caso es que me ha encantado y enganchado, y pienso repetir.
  • La cuarta, que contrariamente a lo que me había parecido siempre cuando he ido acompañada, en solitario me resulta más facil atracar que desatracar, y voy a copiaros las sugerencias e ideas que generosamente me habéis dado.
  • La quinta: los aparejos de fortuna funcionan, y los fallos de la electrónica no son a veces tan dramáticos como nos creemos.
  • La sexta: ¡No volveré a olvidarme de las defensas! ¡No volveré a olvidarme de las defensas! ¡No volveré a olvidarme de las defensas! ¡No volveré a olvidarme de las defensas! ¡No volveré a olvidarme de las defensas!
  • La séptima (que se me olvidaba): Mi forma física es deplorable... ¡Tengo que navegar más!
Gracias a todos por permitirme compartir con vosotros esta experiencia tan bonita e importante para mí



Un abrazo a todos


kendwa

__________________


El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

-Rafael Alberti-

Editado por Kendwa en 09-06-2009 a las 22:01.
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