La perspectiva de que le diera por bajar de nivel, en vez de subir nos hizo cambiar de plan de navegación. Al fin y al cabo, se trataba de pasar un rato navegando. No había que hacer un traslado, ni teníamos plan previsto. Y así lo hicimos. Bordo p'acá, bordo p'allá estuvimos tres horas disfrutando de una leve brisa hasta atracar limpiamente en nuestro puerto base, para descansar hasta la próxima salida, en la que no hago más que pensar.
Y es que no hay mejor manera de empezar el año para un navegante, ¿verdad?

