Supergus, son dos barcos menos semejantes de lo que parece. En ambos, la mayor parte de las versiones eran con una deriva apenas significativa en cuanto al lastre. El lastre real del 24.1 estaba encastrado en el fondo del casco, vamos, que dado el caso tenías que remolcar su peso por carretera; en el 23.5, era móvil, de agua, lo cual aligeraba el transporte. Es un poco “más” barco el 24.1 y, sobre todo, más conseguido en cuanto a interiores. El diseño es polaco y los moldes han pasado por diversos astilleros, desde Jeanneau a Delphia. Por aquí navegaba alguno: rápido y cómodo con su autovirante. ¿Inconvenientes? En la versión con fuera borda el motor quedaba muy atrás, en la plataforma, lo cual complicaba subirlo y bajarlo.
El americano hace hincapié en el tema del transporte, porque fue concebido con esa idea: poder llevártelo de una superficie de agua a otra con facilidad. Pero también es un buen barco, más simple por dentro y menos conocido por estos lares. Si haces un rastreo por internet verás que en EE.UU. hay centenares. Allí tampoco tiene mala prensa, aunque aquí, eso del lastre de agua suena raro. Será porque se olvidan de algún Dehler pionero en la materia.
