Cita:
Originalmente publicado por anboro
Esto de tirar los caballos vivos al agua es una leyenda negra más.
Según los datos que se manejan, nunca sucedió por mucho que el escritor y periodista Rodrigo Fresán lo diga.
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Como en todo, puede que la leyenda se basase en algún que otro hecho real, aunque existiera, por parte de quienes la colportasen, una clara voluntad de pintar a los capitanes de los navíos españoles como unos desalmados.
Estoy completamente de acuerdo contigo en que la vida de un caballo valía cien veces la de un simple marino y que el noble animal merecía con creces el agua que se le daba. Pero en un barco parado en una encalmada durante días, con el peligro de la muerte acechando, era muy fácil que cundiera la rebelión, motivada por la sed, la angustia y la indignación: un caballo bebe mucho más que un ser humano. Si tiene sed, si se muere de sed, los brincos y relinchos de un caballo pueden llegar a hacer enloquecer una tripulación muy mermada ya de moral. Un caballo vale más que un hombre, cierto. Pero más que un caballo todavía vale el orden a bordo... una premisa que podría haber justificado alguna que otra salvajada.
Lo cual, lo reconozco, no explica que se desprendieran tan fácilmente de una carne tan fresca, ni que no mataran a los animales antes de tirarlos por la borda. ¿Alguna superstición tal vez? No lo sé.
Volviendo a la canción, ¿es posible que juegue Jim Morrison sobre el doble (y bien conocido) sentido de la palabra "Horse"? En este caso, ese salto al vacío, a una muerte segura cobraría un nuevo sentido...
Mil gracias por el poema.

