Caballeros, llego, pido una jarra y pongo a su disposicion una ronda

para todos los cofrades presentes, se presenta un recien llegado a la Taberna y a las cuestiones estas , un animal de orilla que ya no cumple los 40, que no llega ni a grumete y que miraba con envidia desde la orilla los barcos que salian del Abra hasta que hace unos meses un Capitan de la cuadrilla (ay! la cuadrilla...) ha adquirido un precioso velero de diez metros en cuya tripulacion me he enrrolado y donde se me esta metiendo en las venas el veneno del salitre, del aire en la cara y en las velas y las vistas de nuestros acantilados y playas desde la mar.
Me acodaré al fondo, discreto, tratando de oir disimuladamente y de las conversaciones de los veteranos lobos de mar que en la Taberna apuran sus cervezas, de aprender y mirar con respeto los surcos de sus caras y sus cabellos clareados por el sol y la sal.
Tengan buen viento, y como veo que tras esta larga presentacion casi han apurado sus pìntas... Ponga otra ronda Tabernero!!
