Mi primera vez fue en un pesquero de Arenys de Mar. Tenía 17 años y vi amanecer en el mar antes de echar el primer copo. A partir de ahí intenté subirme a todo lo que flota. Pero mi "!segunda vez" fue aún mejor: la primera ceñida, en el curso del PER, con la regala casi en el agua. Ah, hermano. Ahora tengo un velero, viejo, pero ceñidor, muy ceñidor. Y sólo han pasado 40 años.
PD: ¿cómo sigue el poema? "que no es frontera el mar por este canto; sólo es agua. Y el agua, como el llanto, une a los hombres más que los separa..."