Estimado Sal Paradise, el chino que tengo enfrente de casa (Li se llama) solo vende bebidas y alimentación, por lo tanto no se surte de Fuenlabrada. Su historia es dura: llegó hace 3 años con su mujer (tendrán unos 25/30 años, dificil saber porque parece que no envejecen). Alquilaron un local que no tiene mas de 20 metros cuadrados. Lo llenaron de latas de comida, productos de limpieza y bebidas que compraban en un Covirán cercano, y empezaron a vender. Dormían allí dentro, en un cuarto (almacén/baño). Daba pena de verlos. Trabajaban desde las 8 de la mañana hasta la 1/2 de la madrugada (dependiendo de si era fin de semana o no). Lo que vendían era 5 céntimos mas caro que el de Covirán (del que distaban 300 metros).
Al poco, viendo que su clientela era la que acudía a mediodía o por la noche (cuando otros están cerrados) porque les faltaba algo urgente, pues empezaron a subir sus precios y tienen algo más de margen. Ahora viven en un piso alquilado muy cerca y tienen dos críos pequeños.
No podemos negar que se lo están currando como chinos. Bravo por ellos.
Lo que no me parece correctos es que por parte de las autoridades se haga la vista gorda con ellos: nunca han inspeccionado si venden tabaco de contrabando, si venden alcohol a menores, si respetan algún tipo de horario, si ambos están en alta en la SS, si tributan correctamente, si cumplen normativa de sanidad, de ruidos, etc. Me consta, por lo evidente, que incumplen casi toda la normativa que al resto de los mortales (nacionales o no, da igual) se les exige con unos niveles de exigencia que se podrían calificar de crueles.
Lo dicho, bravo por ellos que se lo están currando (si yo estuviese en su situación creo que haría exactamente lo mismo) y mal por las autoridades que deben vigilar el cumplimiento de las leyes y no lo hacen.
